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Ser sin querer

No es libre aquel que puede conseguir lo que quiere sino el que nada desea.

La mirada secreta

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¿Se puede vivir sin querer nada?

Pasé unos días sin querer nada. No fue algo previsto o propuesto. Simplemente, pasó. Fue un estado de gracia…s, de agradecimiento en si mismo. Porque el agradecimiento también es aroma de la Verdad.

Y es que cuando el silencio nos hace suyos, no hay pensamientos que anden mendigando cosas y más cosas. Así que, -la mirada revoltosa ya quiere resaltar nuevos descubrimientos a este alma que de mensajero anda-:

cuando vivimos en el silencio de los pensamientos, nada queremos.

Pero ¿esto que significa?. Pues veo dos cosas:

1. La primera es que lo que queremos es mandato mental y no de vida. Lo que queremos lo crea el pensamiento, siempre inquieto, siempre falto de algo.

2. Y la segunda, es que si cuando dejamos de pensar no queremos nada, es que entonces, no necesitamos nada más que lo que hay en ese momento.

Ambas miradas son lo suficientemente pasmosas como para investigarlas un poco más…

Ya en otras entradas a La Mirada Secreta, la mirada habló de cómo la mente construye sus quereres. No dejamos de querer aquello que no tenemos/somos o que lo que tenemos/somos sea diferente. No nos hemos dado cuenta de que tener y ser los vivimos como lo mismo

creo que lo que tengo es parte de lo que soy

Si tengo una buena casa soy alguien mejor. Si tengo buenas virtudes, soy alguien mejor. Si tengo una buena familia o buenos amigos, soy alguien mejor. Y así. Por eso parece lícito querer tener cosas mejores. Eso me hará un alguien mejor, más interesante, más atractivo, más… lo que sea. Pero aquí hay dos cosas que chirrían mucho (hoy la mirada secreta está “de dos”).

  1. La primera es que cuando me vivo alguien, ya vivo separado del mundo y por lo tanto me va a faltar el mundo entero.
  2. Y la segunda es que si me vivo alguien, eso que creo ser está construido por comparación, por lo que siempre estaré queriendo, porque siempre habrá algo mejor que conseguir.

En ambos casos, tengo garantizado el deseo y la sensación de carencia.

Pero ¿qué pasaría si yo y el mundo, si yo y la vida no estuvieramos separados? ¿Podría querer algo?. Esa es la reflexión.

Y por otro lado, ¿Qué pasa si me dejo de comparar o dejo de comparar cualquier suceso que me ocurre? ¿Qué pasa si dejo de pensarlos? ¿Seguiré queriendo algo?

Creemos que la plenitud es algo que hay que conseguir llenando los huecos que sentimos. Pero

cuando dejamos de pensar, todo es en sí mismo completo. Es lo que es.

y entonces, los deseos simplemente no existen.

no es que lo haya conseguido todo, es que no quiero nada.

Cuando nada quiero, nada me falta. Cuando nada quiero, soy pura libertad. Cuando dejo de pensar, todo lo que ocurre es asumido de forma inteligente y natural. Cuando dejo de pensar, no evalúo o juzgo nada. Tengo la mente limpia de programas de juicios y creencias y… entonces veo. Veo directamente, como aquel que se quita las gafas verdes y deja de verlo todo verde.

Cuando dejo de pensar, dejo de querer. Y al dejar de querer, soy plenamente y este ser que a duras penas conocemos, es paz, es alegría, es amor, es libertad.

Y finalmente, cuando dejo de pensar y nada quiero, es que ¡no necesito nada! Si algo necesitara, mi persona actuaría. Así funciona. Pero no se trata de que lo discutamos porque no hay intención de convencer. ¡Que sirva lo que la mirada secreta nos enseña para experimentarlo!

…Y ya veo las mentes indignadas diciendo: “¿entonces no hemos de desear un mundo mejor? ¿hemos de vegetar en la vida sin hacer nada?” Y pensamos eso porque creemos que la acción surge del deseo personal. Entonces, si no pensamos, no actuaremos, como si fuéramos animales… Pues los animales si que actúan. Actúan desde sus condicionamientos biológicos inteligentes  que buscan el bien del Todo, de la Vida entera, porque aún siendo individuos no se viven separados de la Vida. Mientras, nosotros actuamos desde nuestros condicionamientos mentales que buscan el bien de cada uno a expensas de la Vida entera. Así vamos…
Pero hay otra manera de actuar que es la acción espontánea. No es la instintiva de los animales, ni la mental del hombre común, sino la espontánea que está más allá de la mente pensante. Pero de eso hablaremos en el siguiente post.

¡Feliz Ahora!

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De los diferentes “yo”

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El yo-naturaleza y el yo-mental son manipulables.

Los estados alterados de conciencia no son tales. Son estados alterados de percepción.

La conciencia no se puede manipular.

La mente es el interprete de la existencia.

La existencia es el juego que la Luz de la conciencia hace cuando pasa por la mente.

La conciencia es la existencia y el testigo de la existencia.

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Nada es verdadero por el hecho de ser percibido. Se percibe tanto lo verdadero como lo falso.

Confundimos percepción con realidad.

Lo Real es aquello que atestigua la percepción y lo percibido.

Este es el viaje:

De ser lo que existe (el yo-naturaleza)

… a ser lo que creo ser (el yo-mente)

… … a ser lo que se da cuenta (el yo-conciencia)

… … … a Ser (Conciencia sin yo)

Así habla el bordón de Dios a la mirada secreta.

¡Feliz Ahora!

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Lo que queda

img_9217“Acallando el movimiento mental, dejándolo tranquilo… la realidad se presenta tal cual es…”

Consuelo Martín

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En el dulce silencio, los sonidos mentales resbalan en la conciencia como resbalan las gotas de lluvia en el cristal y surge la mirada secreta para hablar con palabras que no se oyen al oido de quien esto escribe…

Decimos que no sabemos silenciar la mente porque creemos que hemos de conseguir no pensar en nada. Para tener éxito, nos esforzamos, luchamos contra los pensamientos y fracasamos una y otra vez.

¡Pobres hombres de buena voluntad!- bromea la mirada. ¡Si supieran que ya saben silenciarla!

¿Cómo?- le pregunto. Pues ¿como haces cada noche para caer en el sueño?- me dice. Cierro los ojos, dejo que la respiración se enlentezca, a su ritmo, sin forzar nada. Los pensamientos vagan y yo, ¡oh, mirada!, no hago nada. ¡Eso es! ¿Cómo voy a ser capaz de dejar de pensar si eso mismo es ya un pensamiento? De día, la única diferencia es que me mantengo “despierto” en ese mismo estado en el que entro para dormir por las noches. Mantengo la conciencia despierta y la mente en ese vagar del que poco me entero por no prestarle atención. Y entonces el dulce silencio empapa la conciencia como la lluvia, a veces poquito a poco, a veces como en un chaparrón.

Cuando el dulce silencio llena a la persona, pasan muchas muchas cosas. Cuando la mente deja de sonar por encima de todo, cuando no se le presta atención sencillamente porque no se la escucha, con los pensamientos desaparece toda creación mental: desaparecen los deseos, las preocupaciones, los miedos. Cuando no pienso, desaparecen los enfados, las angustias, las guerras contra los demás o contra mi. Aquí no hay culpables ni culpas. No hay nada que deba hacer. No hay pasado ni futuro. Aquí no hay ideas sobre quien soy o sobre cómo debería ser. Ni sobre quién eres o como deberías ser. En el dulce silencio, por no haber no hay ni yo, ni mi, ni mío, ni tu ni tuyo. Es muy impresionante. Porque aquí es cuando realmente descubro que

todo lo que desaparece junto con los pensamientos, solo vive en mi cabeza. No es real

Y también, todavía más importante, descubro lo que queda. Y

lo que queda es paz. Paz y disponibilidad.

Cuando vives más allá de lo pensado, en el dulce silencio, nada quieres y nada rechazas. Ya no falta ni sobra nada y eso hace que estés en total apertura para lo que la vida te traiga a cada momento. Y eso es FLUIR. Es la disponibilidad que tiene la taza vacía, la habitación sin ocupar. La disponibilidad que tiene quien ama. Porque

amor y disponibilidad son uno

Esa paz que todo acoge da permiso a la Vida para utilizar las capacidades de esta persona (capacidades que la mente de la propia persona desconoce en su totalidad). Y la persona, como todo en la naturaleza, es utilizada inteligentemente en cada instante (eso es DEJARSE SER) para mayor bien del todo (eso es AMOR) y su acción es espontánea (eso es VIVIR POR INSPIRACIÓN). En el dulce silencio, la Vida y yo no estamos separados. En el dulce silencio, soy Vida.

Y la felicidad profunda que me da el dormir, felicidad del estado sin mente, es de lo que esta Paz está coloreada. Por eso, trascendiendo todo tiempo, declara la mirada lo que nunca fue un deseo sino su estado natural:

¡FELIZ AHORA!

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Ratones de pensamientoteca

img_8919El brillo de la Luz nunca está escondido. Sólo las nubes de los pensamientos lo esconden a la mirada.

La mirada secreta

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Querida Mirada Secreta,

En estos tiempos en los que tu aliento silencioso ha ido disipando una creencia detrás de otra, me has descubierto que esta mente siempre va a a tener la misma pensamientoteca (biblioteca de pensamientos).

Diríamos que la mente tiene sus propios recursos, con los que crea argumentos, películas, emociones. Y aunque el producto final parezca nuevo, son siempre los mismos recursos. Por eso nunca me sorprende su contenido, ni el principio, ni el final de sus películas.

Pero, además de sus propios recursos, me has enseñado algo fundamental: para que esta mente pueda producir algo sustancial, necesita del fuego de la atención. Si la atención se desvía de la labor mental, poco puede producir la mente…

La pensamientoteca está muy concurrida de pensamientos existencialistas, de creencias (diría que hay un importante excedente de este material), de emociones repetitivas -tan repetitivas que ya casi hay dias que llegan a aburrir-)…

Cuando a la mente le da por producir con el beneplácito de la atención, yo sufro.

Pero, querida mirada, ¡qué inmenso descubrimiento  me esperaba al dejar abrir los viejos ventanales de la pensamientoteca aún a riesgo de que un vendaval compasivo se llevara tomos y tomos de pensamientos, ¡pensamientos tan importantes y tan voluminosos! Entraste como entra la luz, y con tu respiración silenciosa, tan sutil a veces como otras huracanada, dejaste la pensamientoteca quieta, quieta -como cuando se pone la pausa en mitad de la película- y entró la comprensión. Con cuánta claridad me enseñaste que

para comprender hay que dejar de pensar

En este instante eterno, en donde los ventanales se mantienen abiertos y la atención deja de “leer” pensamientos; en el que se apoya la cabeza en la mano en un no-hacer/no-querer inocente, la mente -así abierta- acoge lo que surge, sin poder asir la comprensión que se da de forma espontánea, sino sólo contemplarla. Y en esta contemplación, hay paz y alegría.

Cuando la mente se abre, soy feliz.

Poca cosa más queda por hacer que dejar de creer que la verdad está en la biblioteca polvorienta de los pensamientos. La atención puede dejar de ser su esclava. Y la mente enseguida replica que as, sin ella, no voy a poder funcionar. Pero no es a ella a quien escucho, sino a ti, querida mirada. Tu luz me ha mostrado que todo aquello que anhelaba está esperándome en la vida.

Sin darnos cuenta, todos nos hemos convertido en ratones de pensamientoteca, mientras la vida nos está esperando para que allí encontremos la belleza, la armonía, la compasión, la comprensión, el amor, la alegría, la paz,…. todos sinónimos de Verdad.

¡Seamos como los niños que miran por el ventanal sin ver nada, mientras la mente no para de parlotear!

Querida mirada secreta, el agradecimiento también vive en la Verdad. Eso ya te lo dije, ¿recuerdas?

En el Amor,

¡Feliz Ahora!

 

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El miedo

img_8840“Dime ¿cuándo vas a ser feliz si hoy tienes miedo de mañana?”

La mirada secreta

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Lloraba. Pero no sabía por qué lloraba. Creía que lloraba por el dolor que había causado en aquella a quien amaba, al dejarla. Pero pasaron los días y seguía llorando. Hasta que un día se dio cuenta de que lloraba por él. Lloraba porque ya no sabía donde estaba la verdad, porque tenía miedo. Miedo a que ella fuera la mujer de su vida, miedo a perderla, miedo a volverle a causar daño, miedo a equivocarse, miedo a que le rechazara después de tanto dolor. Miedo. Y sufría. Y su sufrimiento me llenaba de tristeza…

A los días, otra persona llegó a mi presencia. Lloraba. Sabía por qué lloraba pero no me lo decía. Me lo dijo unos días más tarde, por whatsapp. Le daba vergüenza. Tenía miedo de que mi imagen de él cambiara. Me dijo que lloraba porque su mujer ya no sabía si le quería. Y le daba miedo. Miedo a quedarse solo. Miedo a perder a sus hijos. Miedo a dejar el trabajo que tanto le apartaba de ella. Miedo a no poder recuperarse. Miedo. Y sufría. Y su sufrimiento me llenaba de tristeza…

Aún otra persona vino a verme. Lloraba. Directamente lloraba porque tenía miedo. Miedo a que a su hijo le pasara algo. Miedo a la enfermedad de su hijo. Miedo a quedarse sola. Miedo a no poder superarlo. Miedo. Y sufría. Y su sufrimiento me llenaba de tristeza…

Entonces entré en silencio -¡Qué bella expresión “entrar en silencio”!. Realmente es así. No “hacemos” silencio sino que entramos en Él…- Entré en el Silencio sin querer nada, sin expectativas. Sólo entré porque Él me llamó. Y en el Silencio, sí sí, allí, Aquí, es donde vive la mirada secreta. Ya me estaba esperando: la sonrisa sutil, dulce, traviesa; la transparencia más bella; la paz más amorosa… Allí estaba la mirada esperándome. Nunca se cansa de esperarme. Creo que se quiere casar conmigo…

Entré en el Silencio y la mirada empezó a susurrarme en el oído. Y ahora que ya me pone a escribir, todavía no sé lo que me ha de decir…. la escucho. La escucho tanto que solo hay ese escuchar…

Y se pone a hablar:

¿Por qué las personas tienen miedo? Mira bien… Vuelve a leer lo que has escrito hasta ahora y mira con mi ojo y dime qué ves…

  • Veo que todos los miedos tienen que ver con el futuro, con algo que no ha pasado y no se sabe si pasará.
  • Veo que todos los miedos tienen que ver con el miedo a sufrir en el futuro.
  • Veo que el hecho de tener miedo al futuro nos hace sufrir hoy.
  • Veo que todos los miedos vienen porque dudamos de nuestra capacidad para afrontar lo que venga.
  • Veo que todos los miedos vienen porque juzgamos algunas situaciones como buenas y otras como malas porque las evaluamos separándolas de la vida una.
  • Veo que todos los miedos son el resultado de la falta de confianza, en nosotros, en la vida.
  • Veo que todos los miedos viven en la mente, de lo que pensamos. No están en ningún otro sitio.
  • Veo que todos los miedos tienen que ver con cómo creemos que tiene que ser la vida.
  • Veo que todos los miedos son el resultado de una imaginada amenaza a nuestra felicidad.
  • Veo que si tengo miedo hoy, la felicidad ya no existe hoy.

Eso es lo que veo:

miedo = perder la felicidad mañana =  me hace sufrir hoy = pierdo la felicidad hoy

La mirada sonríe.

El miedo es un producto mental. Sólo existe en la mente.

Si no pienso, no tengo miedo.

La felicidad no está en el pensamiento. La felicidad está en la vida. Y la vida es hoy.

¿Querrá el ego perder el protagonismo de ser quién sufre, de quién tiene miedo y dejar paso a la felicidad de hoy? Porque hoy, tanto para el dulce chico de alma divina, como para el hombre de enorme corazón como para la madre de anhelo de Amor y como para quien esto escribe, para todos hoy ha salido el sol. Porque estamos vivos. Y la vida nos quiere enteros, para darnos en abundancia. Enteros.

En la entrega total a la vida, nunca hay miedo. Y sí, felicidad.

Así, ¡feliz ahora!

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El silencio de mí

imageEn el silencio del yo cabe lo que tenga a bien la Verdad

La mirada secreta

Queremos convertirnos en maravillosos seres humanos y para eso queremos un cuerpo hermoso y una personalidad digna de admiración. La pregunta es ¿por qué? Pues por lógica diría que no nos creemos maravillosos. Y, como los niños, me surge otra vez ¿por qué? ¿Por qué no nos creemos maravillosos?

El otro día en un programa de televisión vi las imágenes de las actrices que, en los años 80 eran consideradas las más bellas. La mayoría casi no tenían pechos y sus piernas, hoy en día, se hubieran considerado gordas. Y fueron ¡chicas Bond! Queremos un cuerpo hermoso sin darnos cuenta que, por un lado, no sabemos lo que es la Belleza y por el otro, esa “hermosura” que buscamos es fruto de una moda pasajera, de un condicionamiento. Creemos que estamos decidiendo desde la libertad y no nos damos cuenta que nuestras mentes están programadas, y que en nuestros deseos y acciones no hay libertad ni verdad. Y seremos capaces hasta de pasar por el quirófano si es necesario, para conseguirlo.

Y respecto a la personalidad pasa lo mismo que con el cuerpo. Hace unas décadas, una personalidad admirable estaba ligada a parámetros de obediencia, perseverancia, lealtad, humildad y paciencia. Ahora la personalidad estrella es la que demuestra independencia, inconformismo, rapidez, seguridad, ambición. De nuevo, modas que no contienen verdad precisamente por su superficialidad pasajera. Y de nuevo, somos capaces hasta de ponernos en manos de los terapeutas para “arreglar” nuestra personalidad.

¿Por qué queremos ser de otra manera?

Hace un tiempo, le hice esta pregunta a la mirada secreta y ella me contestó con otra pregunta:

¿querrías cambiar tu cuerpo o tu personalidad si estuvieras en una isla desierta?…

¡Ah, la mirada! Esta pregunta me hizo ver muchas cosas. Vi con claridad que

quiero cambiar para que los demás me vean de otra manera.

No quiero cambiar por mi. Eso que dicen que la operación o la terapia enfocadas al cambio se hacen con el objetivo de aumentar la autoestima… Uff. Ese tipo de autoestima de auto no tiene nada más que vernos valorados en los ojos de los demás. Así que lo que estamos buscando realmente es que los demás cambien su mirada respecto a nosotros. Y lo buscamos tratando de cambiar nuestra apariencia, tanto física como comportamental. Creemos que si lo conseguimos, nos querrán más. Y quizás sea así. Pero ese amor que hemos conseguido, ¿a qué va dirigido? ¿a nosotros o a la nueva apariencia? Y si vemos que va dirigido a la nueva apariencia, ese amor ¿nos llenará?

No hace falta ir a una isla desierta para comprobar que lo que nos preocupa es como los demás nos ven. ¿Cómo estoy conmigo cuando estoy en soledad? ¿Me preocupo de cómo me ha quedado el pelo hoy o de que me he levantado de mal humor? ¿Me preocupo por mi inseguridad o por tener la nariz un poco grande? ¿Qué hago con mi pelo, mi nariz, mi mal humor o mi inseguridad cuando estoy en soledad? Pues lo más probable es que no haga nada, que ni siquiera “me piense” y me dedique a ser simplemente quien soy sin proponermelo, sin esfuerzo. Libre de mi yo pensado.

Alguien diría que hemos de ser así y así y asá porque vivimos en sociedad. Lo que mi querida mirada secreta me enseña es que yo no soy de ninguna manera, que

cualquier definición viene por comparación,

y que

todos somos recipientes de vida y que la forma del recipiente no importa.

Muchos líos y sufrimientos vienen de creerme que soy de una forma concreta y quererla cambiar. La paz interior que anhelo y que busco en el reflejo de la mirada ajena, no me la va a dar la valoración que los demás hagan de mí, ni siquiera una “buena” valoración propia, sino el silencio de mí. En el silencio de mí, nada quiero cambiar porque al no pensarme, nada juzgo de mí.

En el silencio de mí encuentro la paz y se abre el espacio para que el Amor pueda brotar desde el centro y pueda llegar el día en que también deje de pensar en los demás y de juzgarles…

De hecho, la mirada secreta escribe cuando hay el silencio de mí. Aquí encuentra este yo desocupado y puede utilizarlo.

El yo poco ha mejorado estos años, pero al estar vacío de mí, la mirada secreta lo ha tocado. Y ¡ay, amigos! Cuando es la mirada la que toca, ¡que bella es la melodía, que plenitud sin fronteras! ¿Será Aquí donde vive la Belleza, la Libertad y el Amor?

¡Feliz Ahora!

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La formación de un pensamiento

foto-pensamientoLa sabiduría hace su trabajo cuando el pensamiento calla.

La mirada secreta

Silencio.

Dime mirada secreta, ¿de dónde salen los pensamientos? Porque en el silencio de tu presencia, veo las cosas que piensa la mente y me doy cuenta de que ni las he escogido yo ni sé de dónde salen.

Yo no elijo los pensamientos que tengo

Y sin embargo, hasta ahora los había tomado como míos y les había hecho mucho caso. Tanto caso que de hecho, esas cosas que son los pensamientos eran mis jefes, quienes llevaban las riendas. Los pensamientos llevaban las riendas de todo. De todo: de las decisiones que parecía que tomaba yo… de los juicios que parecían mios… de las emociones que parecían mías… de los recuerdos que parecían míos… de los deseos que parecían míos… de los temores que parecían míos… de mi persona… de mi vida.

Lo que pensaba la mente llevaba las riendas de todo.

Hasta que en tu silencio, dulce mirada, me di cuenta de que los pensamientos no son míos porque yo no los he escogido. Si los pudiera escoger ¡qué pensamientos más bellos tendría! Sólo tendría pensamientos llenos de amor, de felicidad, de belleza que irían siempre a mi favor, a tu favor. Pero ¡que va! Son tantos pensamientos cada día, tantos y tan variopintos.

Bueno. Pues si no son mios, ¿por qué voy a seguir obedeciéndolos? ¿Puedo vivir sin hacer caso a los pensamientos?

En los primeros tiempos pensaba que eso era imposible. Pero, claro, todavía no había visto que eso -pensar que era imposible- también era en sí un pensamiento.  Cuando vi que estaba pensando sobre los pensamientos me quedé en un estado de perplejidad tan grande que se me cortocircuitó la mente. Y ahí es cuando sucedió…

Desde el imperturbable silencio que tanto arropa al alma en su periplo, andaba un buen día la mirada secreta en su quietud infinita, haciendo un tour turístico por los miles de caminitos y rincones neuronales que entretejen y estructuran el palacio mental (mmmm, quizás sería más adecuado llamarle “museo” en vez de “palacio”, porque todo allí es un poquito viejo). La mirada secreta, como siempre, observaba virgen de conocimiento alguno. Y vio de donde surgen los pensamientos.

… Era como un magma indiferenciado de materia extraña. Un magma muy espeso, como un mar de lava. A veces brotaban burbujas desde el fondo hacia la superficie de la mente. Unas eran grandes y otras más pequeñas. Era impredecible saber por donde saldrían. Y algunas de ellas se inflaban cada vez más hasta que la tensión que soportaban las hacía estallar. ¡Pam! Y ese estallido era una impresión mental, lo que llamamos un pensamiento…

Después de aquella visión tan vivida como el aire que respiro, la mirada me ha seguido enseñando como se construyen los pensamientos.

En el momento del estallido, el cerebro registra esta impresión, este pensamiento que todavía no se ha formulado en lenguaje alguno pero que ya se sabe lo que va a decir -como cuando llega alguien conocido con cara de pocos amigos y tu levantándole la mano, le dices que no te diga lo que ya sabes que te va a decir-.

El siguiente paso en la formación del pensamiento es ponerle palabras, lenguaje. Eso sucede por aprendizaje. La impresión puede ser una y la interpretación de esa impresión podría ser muy variada. Según la programación mental de cada uno, esa impresión primera es traducida a un lenguaje concreto y ¡ya está! Ya tenemos el pensamiento totalmente formado.

Bueno, aunque suene extraño, así me lo hizo ver la mirada secreta. Así lo vivo ahora. Y lo que sucede es que cuando siento esa burbuja que estalla, esa impresión mental, en vez de dejar que siga su curso y que se formule en palabras, si le veo cara de pocos amigos, le “levanto la mano” y le digo “hasta aquí has llegado”. Realmente siento que ahora dejo a los pensamientos con la palabra en la boca.

La sorpresa es que, conforme he empezado a mandar yo, el reinado de la mente es cada vez más débil. Digamos que la burbuja ha de ser realmente grande para que me abduzca.

La libertad de vivir desde otro sitio se hace cada vez más presente. Y con ella, viene la paz, se agranda el corazón y se va convirtiendo uno en la propia vida, ya sin distinción.

Gracias a la mirada. Así si.

¡Feliz Ahora!

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El reino del Silencio

Versión 2“Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio, que las que es capaz de soñar tu filosofía”

William Shakespeare

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El reino del Caos es donde viven todas las guerras. Es un reino que está hecho de pensamientos ilusorios con sus correspondientes emociones virtuales. Su rey es el muy poco conocido yo-que-creo-ser, también llamado pequeño ladrón o ego. Este rey no ha sido escogido por nadie. Se alzó como rey después de una conspiración insidiosa en la que participaron muchos otros reinos del Caos. Un dato de suma importancia es que el reino del Caos y su rey, el ego, fueron creándose a la vez: conforme se iban conquistando territorios neutrales, se iba creando el reino del Caos e iba creciendo el rey. Y no sólo fueron creándose a la vez, sino que son inseparables:

no hay reino del Caos sin el rey ego, ni hay rey ego sin el reino del Caos.

En la conquista de territorios neutrales (fuera del reino del Caos, todo es neutral), el paso de la neutralidad al caos se daba y se da por la entrada de los juicios virtuales, armas arrojadizas del miedo perenne que el rey tiene a desaparecer. De hecho, el miedo es el principal alimento del rey, y sin éste probablemente moriría de inanición. El rey del Caos, su majestad

El-yo-que-creo-ser está hecho de miedo, pero no lo sabe.

Desde su atalaya de miedo, ve enemigos por todas partes y trata de conseguir aliados como sea. Pero como su esencia no cambia nunca, también ve en los aliados posibles enemigos. Por eso crea un reino de caos en donde un día tu eres su amigo y al siguiente, su enemigo; en donde un día quiere esto y al siguiente ya no lo quiere; en donde un día parece que está contento y al día siguiente se siente desgraciado; en donde un día está satisfecho y al día siguiente le falta de todo… Así vive el rey  el-yo-que-creo-ser y aunque vive siendo el rey, no se siente como un rey sino como un mendigo al que todo le falta, en el corazón de su reino con el corazón encogido. Junto al miedo, viven los deseos, las dependencias, la insatisfacción crónica, pero sobre todo, vive el sufrimiento. Y es normal que así sea. Es lo esperable de un reinado virtual hecho de las necesidades virtuales que tiene un rey virtual. Y

tratar de no sufrir y vivir en plenitud en el reino del Caos es tarea imposible

Pero….. la mirada secreta brilla de alegría…. hay una Realidad esperando ser descubierta, un reino libre de fantasmas.

Fuera del reino del Caos, o más bien, detrás, existe otro reino infinito y real. Es el reino del Silencio.

El Silencio es un reino sin rey en donde todos los ruidos que aparecen son acogidos, aunque entregados a su suerte. Como la hormiguita que dejamos que pasee por nuestro cuerpo, sin intervenir en nada pero sin hacer nada para quitárnosla de encima. Así son acogidos los ruidos que aparecen Aquí, en el Silencio, como ecos lejanos de la guerra que se libra interminablemente en el reino del Caos. Y aunque pareciera que esos ruidos hechos de pensamientos/emociones pudieran perturbar el Silencio de este Reino, el Silencio sigue Aquí, imperturbable, inafectado, siempre presente.

En el reino del Silencio vive la Paz. Aquí la transparente nada es belleza. Aquí no hay batallas porque no hay facciones. Aquí todo está bien. De Aquí surgen los caminos al Amor, a la Sabiduría, a la Libertad. El reino del Silencio no tiene puertas, ni murallas, ni atalayas. Es vasto como el espacio infinito y a él se accede por rendición y también por entrega.

…cuando el rey el-yo-que-creo-ser finalmente se da cuenta que por mucho que lo intente, no va a poder ser feliz, se rinde y deja de luchar en contra de…

…cuando hay el descubrimiento de que el reino del Caos y su rey son virtuales y empieza la búsqueda de lo Real…

Por eso es urgente, es urgente que nos abramos al Silencio y salgamos del reino del Caos. Si nos abrimos al Silencio, su reino llegará y con él, la claridad, el amor y la paz.

¡Feliz Ahora!

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Un mundo mejor

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«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Lc 10, 41-42

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Es la mirada secreta tan nítida que mientras el ojo ve, los ojos lloran.

Lloran sin saber por qué lloran. No es tristeza, ni es incomprensión o impotencia. Tampoco es alegría o exaltación. Lloran los ojos porque no pueden hacer otra cosa frente a la  Dulce Nada, inmensidad lumínica y silenciosa que la mirada secreta muestra.

Mientras, la mente sigue queriendo hacer. Y hacer. Y hacer. Dice que el mundo va mal. Dice que hay que salvarlo. Y es que la mente a veces ve el reflejo del Amor, de la Libertad. Ve reflejos de Sabiduría, de Belleza. Y quiere eso. ¿Cómo no lo va a querer?. La mente también tiene buena voluntad. También quiere hacer el bien. También quiere ayudar. Pero…. ¿puede?

La mente ve reflejos de la Verdad… Pero los reflejos no sirven para actuar.

Imagina que tienes mucha hambre y vas mirando el suelo en busca de algo para comer -sigue la mirada secreta en su imparable afán por abrir la rendijita para que la Verdad pueda iluminar-. Imagina que mirando ves en un charco el reflejo de una hermosa manzana que cuelga de la rama del frutal. ¿Podrás alimentarte de ese reflejo?

La mente quiere actuar desde lo que entiende por amor, por libertad, por sabiduría. Pero son reflejos. Y de ellos hace su verdad. Confunde su verdad con la Verdad aunque hayan otras mentes que no lo vean así. Y entonces entra en lucha. Y divide. Unos son buenos y los otros son malos. Los buenos son los que comparten su verdad y los malos los que tienen otra verdad. Eso ya tendría que alertar al corazón. Tendría que avisarle de que no vamos bien porque, ya lo decían nuestros abuelos que Verdad sólo hay Una. En la Verdad no hay buenos ni malos, no hay razones, ni -por no haber- hay valores.

La buena voluntad de la mente no cambiará el mundo. El mundo también es un reflejo. Un reflejo de cómo funciona la mente. Una mente que divide crea un mundo dividido. Una mente complicada crea un mundo complicado. La Verdad no crea bandos. La Verdad comprende al que no comprende.

Para vivir desde el Amor, para actuar con Sabiduría, para ser Libres, hemos de ir primero a la Fuente. Hemos de bañarnos en Sus Aguas. Levantar la mirada para Ver de dónde viene el reflejo, para encontrar la Fuente de la que partió. Allí están esperando los aromas de la Verdad, la Sabiduría y el Amor. Recoge esos frutos. Ven de vuelta a la tierra que pisas y deja que sean esos frutos los que actúen a través de ti. Quizás entonces puedas servir de ayuda, puedan las acciones ser sabias.

No vamos a ser prácticos hasta que sepamos actuar sabiamente

No se trata de actuar o contemplar. No se trata de retirarse al Silencio (-que no sirve para nada, dice la mente práctica, muy convencida) o ser un activista por un mundo mejor. Esa es la mirada de la mente que todo lo divide.

Se trata de empaparse de la Verdad, en el silencio más allá de la mente, investigando, entregándose con valentía al no-saber. Y esa Verdad será entonces la que actúe a través nuestro…

Andate a la Fuente, -anima la mirada secreta-, bebe de Su agua de sabiduría y amor. Llena el cántaro y camina de vuelta. Entonces, ofrece ese Agua para que otros beban…

¡Feliz Ahora!

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De la transparencia a la Luz

Versión 2

Calma las aguas de tu mente,

y el universo y las estrellas se reflejarán en tu alma.

Rumi

El otro día andábamos paseando. Y la mirada secreta que siempre está al acecho para des-cubrir la Verdad que se haya oculta en TODO, aprovechó lo que la vida le traía para mostrar su luz…

¡Qué día tan triste! comentábamos al ver el cielo encapotado y la grisura de la luz aquel día de invierno. Abrigados hasta las orejas, tratábamos de encontrar la piedra en forma de corazón que nos había caído en el estanque. Pero el estanque estaba tan turbio que no podíamos ver nada.

¡Qué clara hubiera sido la visión si la luz del sol hubiera incidido en unas aguas transparentes!

De la misma manera, mi amigo iba tropezando con todo lo que se encontraba porque el cristal de sus gafas estaba sucio.

¡Qué bien vería mi amigo si en vez de llevar las lentes sucias, las llevara bien limpias!

La luz del Sol atravesaba la capa de nubes que cubría el cielo y, precisamente por tener ese obstáculo delante, no se expresaba con toda su maravillosa luminosidad.

¡Qué diferente hubiera sido la vivencia de su luz si no hubiera habido nubes en el cielo!

En todos los casos, la luz del sol estaba allí. Pero el medio por el que pasaba la luz estaba obstruido, lo que hacía que la expresión de la luz fuera diferente, aún siendo la misma.

Pues lo mismo ocurre con la Verdad -dice la mirada secreta, encantada de poder expresarse -que es lo que más le gusta!-):

Aunque la Verdad siempre es la que Es, a veces su medio de expresión puede estar obstruido o un poco sucio, por lo que el resultado puede ser un reflejo distorsionado. Y estas obstrucciones son todo aquello que inventa la mente, como todas y cada una de las creencias,  las interpretaciones, todos los inventos de la mente que damos por ciertos…

La creación mental no deja ver con claridad la Luz de la Verdad.

La naturaleza muestra la Verdad en cada piedra, en cada hierba, en cada montaña, porque están libres de la contaminación mental. Lo mismo ocurre con los niños muy pequeños, con los animales, libres también de creencias. A través de ellos la Verdad se expresa nítidamente.

En nosotros, lo falso oculta la luz de la Verdad. La idea que tenemos de quienes somos,

la creencia de que yo soy una entidad concreta y separada del resto es la principal obstrucción.

Por eso el viaje del ser humano a la Luz de la Verdad es el viaje de la transparencia. La luz de la Verdad desciende y el “yo” se va haciendo cada vez más transparente a Su contacto, más vacío de creaciones mentales. Conforme la transparencia es mayor, conforme el “yo” se va vaciando de todo pensamiento autoreferenciado, va quedando a disposición de la Verdad y lo que ocurre es que el amor, la armonía, la belleza, la sabiduría, la libertad, la ecuanimidad,

todos los atributos de la Verdad son reflejados con más nitidez a mayor transparencia.

Y el odio, los celos, la envidia, la posesividad, los juicios, etc,

todos los atributos creación de la mente van desvaneciéndose a la luz de la Verdad.

El instrumento “ser humano” sólo se contamina con la mente. Y lo que ensucia la mente no sólo son las creencias y demás, sino también aquello con lo que la alimentamos: deseos, películas, situaciones y también la alimentación del cuerpo. Este tipo de alimentos dificultan una mente equilibrada y silenciosa de “yo-mi-mio”. Y

solo una mente silenciosa transparenta la luz de la Verdad.

El silencio es el jabón, el disolvente de la suciedad de la mente.

Así me cuenta la mirada secreta. Así se expresa. Con contundencia y dulzura. Gracias. Gracias. Gracias.

¡Que descienda pues la Luz de la Verdad y sea este “yo” a su contacto cada vez más transparente, hasta que la Luz y la transparencia de este yo se unan en la indivisibilidad de la Verdad!

¡Feliz Ahora!

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