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De la mente pura

“”La luz de la Verdad es reflejada en la mente pura”

Sri Ramana Maharshi

 

 

 

Ayer por la mañana estaba desayunando con mi hijo y me contó que había pasado toda la noche viendo setas, después de dedicarse a ello todo el día anterior. Vimos que nos pasaba muy a menudo cada vez que estabamos ocupados mucho tiempo con algo concreto.

Y así andabamos cuando de pronto mi hijo me dice:

la mente funciona con lo que le das de comer

Había entrado la mirada secreta.

Cuando contemplamos el agua de un charco, podemos ver lo que su superficie refleja y también podemos ver el fondo.

El reflejo puede ser más o menos preciso según los movimientos y los posibles objetos que se hallen flotando en la superficie del agua.

El fondo puede vislumbrarse más o menos, según lo límpia que esté el agua.

Es la pureza del agua y su quietud lo que permitirá que los reflejos se acerquen a la verdad de lo reflejado y que mostrará a nuestra mirada su fondo real.

El Sol se refleja en el charco. El sol es la verdad. El reflejo es mero reflejo, pero conforme el agua es más quieta y límpida, más puedo conocer el sol aunque sólo contemple su reflejo.

Pues así pasa con nuestra mente. El agua es como nuestros pensamientos. Si los pensamientos están aquietados, si no están llenos de ruido y son pensamientos inspirados y no tráfico polucionado, la mente reflejará la verdad. No la podrá ver directamente, pero la reflejará con claridad. Y lo mismo ocurrirá con el fondo, la profundidad de las cosas. No nos quedaremos en lo aparente, podremos acercarnos a la esencia de aquello que acontece.

Algunas personas más o menos conscientes, se preocupan por lo que comen, por cómo alimentan su cuerpo. Saben que su cuerpo es el resultado de su alimentación. Saben que para que el cuerpo funcione lo mejor posible, necesita un alimento adecuado. Pero, ¿cuántos de nosotros estamos pendientes de

con qué alimentamos nuestra mente?

Y así habló la mirada secreta:

Es la mente sutil tan nítida y frágil como las aguas de un lago.

La más ligera brisa ondea la superficie y altera lo reflejado.

Impidiendo ver claramente, ni el reflejo de plata,

ni el Fondo Dorado.

Por eso urge mantener la mente pura

de vientos, brisas y barros.

Y en esa Quietud límpida,

transparente la mente lo Anhelado

a ese ojo silencioso que contempla lo Sagrado.

Si fuera que un tornado removiera con fuerza el lago,

las aguas se apartarían. El Fondo, así, despejado.

¡Que llegue un viento huracanado!

O que la menor ínfima brisa enturbie su superficie

y puede el ojo hundirse en lo más profundo del lago.

 

Observemos la dieta con la que alimentemos nuestra mente. Porque nuestra mirada depende de ello.

¡Feliz feliz Ahora!

 

 

 

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EL PUNTO DE REFERENCIA

“Los necios niegan lo que ven, no lo que piensan; los sabios niegan lo que piensan, no lo que ven”

Huang-Po (s. IX)

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Desde el rincón más minúsculo del planeta, veo, siento, pienso, percibo, recuerdo, deseo, temo… Como todos… ¡ay no sé! ¡ya no puedo ver como veía!

-Bueno. Bueno.- consuela dulcemente la mirada secreta. -Mientras el “yo soñado” sigue viviendo su sueño, tu y yo sigamos investigando…

-Mira lo que ha pasado. Al perderse el “yo” soñado, nada es como parecía. Se ha perdido el punto de referencia, ¿lo ves?…- y así me sigue hablando la mirada secreta:

¿Qué pasaría si no hubiera ningún punto de referencia? Mejor dicho, ¿qué pasaría si no inventaras un punto de referencia?

Si no inventaras un punto de referencia no podria existir el tiempo. El tiempo existe con respecto a un punto de referencia temporal. Son las 13:11 con respecto a las 13:10 y a las 13:12. Es hoy con respecto a ayer y a mañana. Soy adulto con respecto a la juventud y a la vejez. ¿Podrían ser las 13:11 si no existiera ninguna hora más? ¿Podría ser hoy si no existieran el pasado y el futuro? ¿Podría ser adulto si no existieran otras edades?. Hoy soy un adulto a las 13:11. Todo referenciado a un punto, un punto en el tiempo que se puede colocar a lo largo del continuum temporal. Así que si sigo escribiendo mañana, mañana diría hoy y hoy sería ayer..

Si no fijo un punto de referencia, ¿que queda del tiempo? Ahora eterno

Si no inventaras un punto de referencia no podrían existir las distancias ni los volúmenes. Las cosas están lejos o cerca respecto a un punto. Son estrechas o anchas, altas o bajas, con respecto a un punto. Son planas, bidimensionales, tridimensionales, con respecto a un punto. Si no hay un punto de referencia, ¿qué quedaría de las dimensiones espaciales? El espacio sería una totalidad no medible, sin límites. Espacio infinito

Si no inventaras un punto de referencia no podría existir el movimiento. Cualquier aparente movimiento es un conjunto de gestos quietos en si mismos que surgen secuencialmente en un ¡tiempo! y se desplazan en un ¡espacio! Sin un punto de referencia espacio-temporal, no existiría el movimiento. Quietud

Si no inventaras un punto de referencia, no podrías clasificar ni etiquetar ni enjuiciar ni hacer comparaciones. Fíjate en esta bella mariposa volando, sostenida en el aire infinito, bailando, ajena a su fragilidad… Si la mariposa pensara en su fragilidad, no volaría. No podría ser mariposa. Pero, gracias a la Altísima Ingeniería, no piensa -¡o no piensa en ella misma como frágil, sino como mariposa!

También nos pasa a los seres humanos. Cuando nos pensamos así o asá, no podemos “ser” y tampoco podemos vivir, porque mientras pienso estoy fuera del ahora.

Vivir y pensar son incompatibles

Aquí estoy, atestiguando lo que la mirada secreta va dilucidando… Y entonces me susurra traviesa (le encanta ser traviesa a esta mirada escondida): -¿en algún momento has puesto en duda la fragilidad de la mariposa?- ¡Uy! ¡Se ha colado como una verdad más!. La mirada vuelve a mostrar que sólo se es “algo” con respecto a “otro algo” (se es frágil si existe robusto; se es listo si existe tonto; se es egoísta si existe altruista…) Si desaparece cualquiera de los dos “algos”, ¡el otro desaparece también!

La mirada secreta nada sabe de conceptos físicos, ni la mente que esto escribe a su dictado, más la relatividad de lo aparentemente obvio salta a la VISTA.

Y lo relativo nunca puede ser real por sí mismo. ¡Necesita de un punto de referencia para existir! La vida conocida surge toda de un punto de referencia. El universo conocido, también.

Sin un punto de referencia no existiría la realidad tal como la conocemos

¿Y que pasa con respecto a este “yo”? Pues este “yo” ha sido inventado con respecto a la miríada de etiquetas y clasificaciones que la sociedad de hoy ofrece gratuitamente (aunque es un engaño, porque pagamos un precio muy caro: ¡dejar de ser!) Todo lo que creo que me define como un individuo, es por comparación: “yo soy así en comparación con”. Este yo inventado ha sido el punto de referencia para “su” tiempo, para “su” espacio, para todas las etiquetas, juicios, para los miedos referidos siempre a un futuro que se crea desde donde el yo esta situado temporalmente, para los deseos también construidos hacia un futuro, para las culpabilidades construidas sobre un pasado que solo existe en nuestra mente. No podría haber tristeza tampoco, porque la tristeza también proviene del pasado.¿Qué emoción quedaría si no existiera un punto de referencia? Paz

Si no hubiera un punto de referencia todo sería muy distinto. Tan distinto que no es siquiera imaginable.

Y sin embargo, la mirada secreta viene de un lugar que no tiene punto de referencia.

El punto de referencia crea las vivencias, y quizá también crea el mundo tal como lo conoce esta persona. Y también crea el “yo”.

Algunos quizá están pensando que entonces el punto de referencia quizás sea Dios, tal es la necesidad del “yo” soñado de encontrar un punto, el que sea, porque si no, ¿dónde queda “yo”?

…cuando el “yo” se diluye en los aromas de lo verdadero, no hay ningún punto de referencia…

Si yo no me comparo con nada ni con nadie, si no me vivo como punto de referencia temporal y espacial, ¿qué queda de mi?

Pues eso que queda, eso soy yo.

¡FELIZ AHORA!

 

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La Mirada sobre la vida y la muerte

Despierta y mira. Acabas de nacer a un mundo nuevo

La Mirada Secreta

 

 

Esta mañana he salido a caminar por una playa que amanece solitaria y dulce a los primeros rayos de sol.

Las olas iban acariciando mis pies en su último viaje. Y en estas, me he pillado pensando que me daban un beso antes de morir -es muy fácil sentirse poeta a esas horas y al lado del mar…- Me he encontrado observando que la muerte de una ola iba inevitablemente seguida por la aparición de otra que también moriría –la Mirada Secreta siempre está preparada para tomar el mando cuando la mente queda silenciosa, a merced de sus riendas invisibles-.

He seguido “mirando”, sin pensar. Y entonces he visto que lo que yo llamaba “morir” era, en realidad, sólo un movimiento, un cambio de forma. Y que, de hecho, nada de lo que es la ola muere en sí . Sólo muere la forma que tenía. Y aún más: lo que permanece de la ola ya deshecha, sirve para formar la siguiente ola.

Investigando la muerte de la ola, tal como hace la Mirada -que solo mira con atención intensa y pasiva-, he recordado la ley física de conservación de la energía que dice: “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Movimiento. Movimiento eterno. ¡Eso es! ¡Eso es la Vida!

La vida es movimiento.

Nada que esté vivo está quieto. Y los seres humanos llamamos muerte a lo que, aparentemente, está quieto… Sin embargo, ¿de dónde sale el movimiento sino de la Quietud?

La Mirada me enseña que lo que realmente muere es la forma que ha adoptado la vida, pero no la Vida. Y que la muerte no es lo contrapuesto a la vida, sino que es parte de la vida, esencial para su conservación.

Muere la forma y surge otra, en un devenir eterno.

Muere una ola y surge otra. El mar permanece. El mar es la esencia de la ola. La esencia es eterna. Y es lo que permite nuevas formas.

Entonces me he dado cuenta de nuevo, que no había una sóla ola que fuera idéntica a la anterior. Millones de millones de olas y todas diferentes…

Y el sonido. He abierto los oídos tratando de escuchar con mucha atención el ruido de las olas. Y tampoco habían dos olas que al deshacerse en la orilla sonaran igual.

Entonces me he sentado en la arena. He cogido un puñadito en mi mano. Y he mirado atentamente cada grano. Y ¿sabes qué? No había un granito igual a otro. Todos eran diferentes.

He levantado la mirada al cielo. Había nubes. Todas eran diferentes.

He recordado otras veces en que había mirado plenamente las hojas de un árbol, los pétalos de una flor. Siempre, cada forma es diferente a otra. No hay dos formas iguales. La fuerza de la creación escapa a la capacidad de mi mente mecánica, pero no escapa a la Mirada Secreta.

Así que, con los rayitos de un San Juan que ya asoma, la Mirada me ha llenado de alegría nueva, de gratitud nueva, de asombro nuevo, cuando ha puesto ante mis ojos atónitos la verdad de la vida y de la muerte…

La vida es movimiento y es nueva a cada instante. Jamás repite

La muerte es la transformación de la forma.

Sin palabras. Buena señal :)

Feliz Ahora Siempre Nuevo!!!

 

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El maná del cielo

El sonido es la forma del silencio. El silencio es, antes del sonido.

El movimiento es la forma de la quietud. La quietud es, antes del movimiento.

La mirada secreta

 

Sigue lloviendo. El piar primaveral de los pajaritos ha cesado temporalmente, dejando paso al sonido del viento y de la lluvia sobre la tierra…

Tanto el viento como la lluvia son en sí silencio. El sonido aparece cuando contactan con algún objeto, un contacto de fricción, de choque… El sonido surge desde el silencio y desaparece en el silencio… Me gusta llamar al viento “el sonido del silencio”….

Y lo mismo ocurre con la conciencia que es quien experimenta todo lo vivido en mi. Es silencio hasta que contacta con algún objeto -una percepción sensorial, un pensamiento/emoción, una inspiración-. Me gusta llamar a la conciencia “el espacio silencioso”, el infinito espacio silencioso en el que aparecen y desaparecen las estrellas de lo vivido…

Cuando llueve, la tierra y con ella el corazón de los hombres, se cubre de un halo de expectación, se respira sin hacer ruido, se entra en quietud, se reposan las actividades, a la expectativa de algo que se intuye y no se sabe qué es. Si estamos bien abiertos, podemos llegar a sentir el movimiento de la creación de nueva vida…

Lo seres humanos, tan a menudo pensadores mecánicos, confundimos la quietud con la tristeza, con la muerte. En los días de lluvia, muchos sienten un peso melancólico en su pecho, incluso sienten aburrimiento… Realmente confundimos la quietud con la muerte figurada. Por eso no nos gusta estar quietos. Por eso andamos entretenidos en cualquier actividad, hasta la que reconocemos más tonta (un jueguecito del móvil, un mísero programa televisivo…) antes de quedarnos quietos. No queremos morir.

Pero ¿quién quiere moverse y hacer ruido incesantemente? ¿es acaso ese “espacio silencioso”? ¿es la conciencia que soy, quien se da cuenta, la que quiere moverse y hacer un ruido incesante? ¿o es mi mente agitada?

Si miramos bien, directamente, sin interpretar, veremos que quien se da cuenta en mi está siempre quieto, siempre silencioso, porque si no fuera así, no podría darse cuenta… Mientras que los pensamientos/emociones son los que no quieren quedarse quietos ni silenciarse. Porque realmente implicaría su muerte, su desaparición temporal. Por eso no quieren parar.

La mirada secreta ve con infinita compasión la confusión del hombre. E insta con cariño y tenacidad a que volvamos la vista hacia la naturaleza, limpia ésta de interpretaciones mentales y de miedos, para poder reaprender aquello que es urgente que aprendamos…

Es en la quietud y en el silencio en donde se gesta la nueva vida, la vida auténtica, espontánea, inspirada, sabia.

La tierra se aquieta y calla mientras la lluvia -el verdadero maná del cielo, su alimento esencial, su fuente de vida- la va empapando.

Cuando la mente se aquieta y calla, instalando la atención de uno en la conciencia, en el “espacio silencioso” en el que brotan para luego desaparecer todos y cada uno de los pensamientos/emociones, el verdadero maná del cielo, el alimento esencial del hombre, su fuente de vida, le va empapando.

Busca el silencio y la quietud, deja que ella te cubra con un dulce halo de expectación de aquello que intuyes y no sabes qué es…

¡Feliz Ahora!

P.D. La mirada secreta, siempre compasiva, dedica su inspiración de hoy a aquellos que sufren tratando de vencer el ego (el yo psicológico) con la razón…

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