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Ser plenamente

“Entrenado o no, un perro siempre será él mismo”
                                   Carol Lea Benjamin (entrenadora de perros)
Tengo tres perros.
Un día que estaba observándoles, la mirada secreta volvió a regalar una comprensión nueva. Os lo explico.

Sam es el rey. Además de ser el mas grande de los tres, también es el mas viejo. Es bueno, sabio y paciente, siempre y cuando se respete su soberanía. Tranquilo y leal así como fiero si alguien le hace daño. Camina despacio si no es necesario correr. Reclama poco y agradece todo lo que se le da. Es especialmente cuidadoso con los niños y los cachorros.

Roxy es joven, muy rápida, desconfiada hasta que decide confiar -entonces entrega su confianza hasta el final. Es muy inteligente y empática. Sabe muy bien quien es el rey y le rinde pleitesía, mostrando un conocimiento protocolario que muchos querrían para ellos. Si la reñimos, está unos días triste, con la cola quietecita, toda ella muy sentida. Manda con pata firme y con cariño a su hermana, riñéndole si es necesario. Es una buena persona dentro de un cuerpo de perrita.

Piru es la hermana gemela de Roxy pero hace el papel de la pequeña de esta familia. Es divertida, alocada y simpática. No conoce norma alguna.No hace mucho caso ni obedece a menos que se sea muy firme con ella. Disfruta de todo, no se preocupa de nada. Esta siempre contenta y casi todo le resbala.

 Ya veis. Los tres son totalmente diferentes.

Así estaba yo aquel día, observándoles y pensando lo diferentes que eran.
Y, de repente,  me dí cuenta de que
¡a ellos no les importaba nada ni como eran ellos ni como eran los otros dos!

Ninguno de ellos se preocupa de cómo son o de cómo son los otros. Sam no trata de ser como la Piru, o Roxy como Sam, o Piru como Roxy. No hay ninguna preocupación al respecto. Ninguna.
¡No muestran ninguna necesidad o deseo de cambio!
¿Por qué? ¿Tú lo sabes?

Y después pensé en los niños pequeñitos, los que no llegan a los 4 años (por poner una edad). Ellos tampoco quieren ser diferentes de lo que son. Nunca he oído a un niño pequeño decir que quiere ser como su amiguito o que le gustaría no ser como es. No parece que les importe.
¿Por qué?

No sé si a ti te pasa, pero la mayoría de las personas que yo conozco -incluyéndome a mi mism@- tenemos como causa principal de sufrimiento cómo creemos ser, cómo creemos que nos ven los demás o bien cómo creemos que son los demás.
Y ya ves, tanto mis perritos como los niños pequeños están exentos de este macro/generalizado/ilusorio/gratuito sufrimiento.

Lo único que quieren mis perritos es ser perros, correr en libertad, ladrar y comer cuando tienen ganas.
Ser plenamente perros.
Y cuando pueden ser plenamente perros, sólo entonces tienen la posibilidad de ser felices.

Y lo único que quieren los niños pequeños es ser plenamente niños. Les es igual ser de una manera o de otra y les es igual como son los demás – si tienes un grano terrible en la punta de la nariz van a querer tocarlo, van a besarte como siempre!
Y sólo siendo plenamente niños tienen la posibilidad de ser felices.

Seamos plenamente seres humanos, sin importarnos la forma que ha adoptado cada uno de nosotros. Quizá entonces tengamos una oportunidad para sentirnos felices de verdad!

¡Feliz Ahora!
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