El canto de la Verdad

img_9373En el Silencio, más allá de los pensamientos y la emoción, la vida y la luz son Uno.

La mirada secreta

Gotas de sal lamen el corazón herido, el corazón rechazado, el corazón humano. Me mira con sus ojos inundados. También aquí el océano de vida tiene clara una salida. ¿O serán las lágrimas el final del dolor, la desembocadura, allí donde el sufrimiento tiene la oportunidad de transmutarse en Amor? Sus ojos lloran por el dolor de su corazón, su corazón humano. Mientras, por el rabillo de su mirada una lucecita brilla, un dulce resplandor que despierta mi mirada, la mirada secreta, la única mirada.

La lucecita resplandeciente resbala por el rabillo hasta la comisura de su boca y por las cosquillas que le hace, una sonrisa, tímida y callada, se vislumbra entre todas esas gotas saladas. Y la mirada secreta ve. Sigue el rastro brillante corriente arriba: de la sonrisa al rabillo del ojo y del rabillo se hunde en su resplandor -que no por tenue es menos luz, que la luz es luz tanto si es muy intensa como si no-. Y al hundirse en su brillo, aterriza la mirada en un nuevo corazón. Es este otro corazón que no tiene cualidad humana. Es un corazón sin forma, sin fronteras, sin color. Ni cálido ni frío. De luz blanca inundado, la luz blanca contenida, inseparables. No se sabe si este corazón es luz o la luz es corazón. De su profundidad insondable brota un canto de sirenas con una única tonadilla que arrulla, acuna, silencia, pacifíca. Una única canción. Como una es la Verdad.

La mirada secreta que escucha y al escuchar, ve, oye su canto y comprende. Comprende a la lucecita que del rabillo del ojo en llanto, saltó como si de una lágrima más se tratara, a la comisura de sus labios y bendijo su expresión doliente con la sonrisa de su canto.

Y es que el corazón humano llora todo lo que vive como carencia de amor: los reproches, el rechazo, la soledad, el desencanto, la culpa, la agresión, la desolación, el egoísmo, los deseos, la posesión, la esclavitud, la manipulación, el odio, el sufrimiento humano… Y en ese mismo sitio, el corazón humano, trata de vivir todos sus contrarios: las alabanzas, la aceptación, la compañía, la seducción, el orgullo, la amabilidad, la alegría, la generosidad, la esperanza, la fluidez, la libertad, la integridad, el amor, la felicidad humana… creyendo que así vivirá el amor. Pero ¡ay!, ese amor es temporal cuando ahí se vive, tan temporal como lo es el ser humano. Pero a veces bendice la Verdad con atisbos del Corazón intemporal, sin contrarios, en donde no se tienen alabanzas ni se ejerce la aceptación, ni hay necesidad alguna, ni la alegría o la generosidad tienen gradientes; ni la libertad, la esperanza o la integridad están expuestas a ningún peligro. Aquí, en este Corazón, nada se tiene y por eso no falta nada. Es casa. Nuestra casa. Aquí Soy. Soy Amor.

Dice la mirada secreta que cuando se ha vislumbrado este Corazón -el centro del Ser que soy- el vislumbre abre un caminito hasta el corazón humano y los vapores que viajan por él son la canción que anda oyendo el niño de corazón inundado, que con su sonrisa apenas dibujada dice que él nació para amar, para ser amor. Y eso Es lo que oye el niño, la canción de un sólo canto:

todo acaba bien. El Amor es lo que Soy.

¡Feliz Ahora!… siempre

Etiquetado , ,

Ser la mirada

img_9367Sin la luz de la conciencia, ni la nada existiria.

La mirada secreta

a

a

a

Esta noche soñaba que me lanzaba desde un precipicio y aunque sentía cierta impresión, no había miedo. No recuerdo mucho más, una sensación vaga de flotar en la inmensidad por encima de un paisaje en el que el horizonte se desplazaba con mi propia visión. Al despertar, el amor por la Verdad de la mirada secreta me empuja a investigar quien he sido en este sueño. Y durante el día, me pongo a ello. Sin esfuerzo. Sin expectativas. Sin buscar nada. Sólo mirar…

En el sueño, no conocía nada. No conocía el precipicio ni el paisaje. No recuerdo formas concretas que pudieran garantizarme estar soñando sobre el planeta tierra. Tampoco recuerdo escuchar ningún ruido. Ni recuerdo sensaciones en la piel. Si recuerdo flotar, por lo que puedo suponer que en el sueño no tenía el cuerpo que tengo en la vigilia. Tampoco recuerdo pensar nada. Un espacio y un tiempo direntes. El sueño era solo una vivencia que yo vivía en primera persona pero no parecía que fuera el mismo yo que soy mientras esto escribo. Sin embargo, me dice la mirada, algún punto en común tiene que haber con la vigilia. Si. En las dos situaciones, soy yo quien las vive. Pero en el sueño no tengo el mismo cuerpo: mientras floto en la inmensidad de un paisaje infinito, el otro cuerpo supuestamente está plácidamente en la camita descansando…

Sigue la investigación… Ahora me doy cuenta de que he escrito “flotaba por encima de un paisaje en el que el horizonte se desplazaba con mi propia visión” ¡Eso es! Ahora lo veo. Entre el sueño y la vigilia lo único que había en común era ¡la visión! Yo, viendo. O mejor aún: un VER, sin yo. Como si “yo” fuera el “ver”…

Vale. Y ¿qué pasa cuando no sueño? ¿qué pasa en el sueño profundo?. Está claro que yo desaparezco junto con el mundo entero. El mundo desaparece conmigo. Ni espacio, ni tiempo. Nada. Pero me encanta dormir. Soy muy feliz durmiendo. Y si me despierto de noche y veo en el reloj que todavía me quedan dos o tres horas más antes de despertarme, me lleno de felicidad. Eso quiere decir que aunque ni yo ni el mundo estemos presentes en el sueño profundo, si que hay un darse cuenta de la felicidad de este estado. Un darse cuenta. Un “ver”. ¡Oh mirada! El hilo de Ariadna…

Los sabios hablan de que corrientemente el ser humano conoce tres estados de conciencia: la vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo. Lo había leído mil veces. Pero ahora lo veo. Ahora veo que el “yo” que permanece en los tres estados es uno. Igual que me doy cuenta del frío que hace aquí, me doy cuenta de estar flotando en el sueño, me doy cuenta de la felicidad del dormir profundo. Pero la expresión “me doy cuenta” es una trampa. Una trampa que no nos deja ver. Porque parece que haya un “yo” y un “darse cuenta”. Y no. ¡No es así! ¡Qué alegría! El alma baila alborozada..

No hay un “yo” que se da cuenta.

En la vigilia hay un “yo”. En el sueño se crea otro “yo”, con otro cuerpo, con otras capacidades, incluso con otras edades, en otros mundos, con otras comprensiones… Y en el sueño profundo, no hay “yo” alguno. Y es fácil de entender por qué es así. Porque en la vigilia y en los sueños, la mente está activa, creando. Y

es la mente psicológica la que crea el “yo”.

Pero en el sueño profundo, la mente psicológica no está. Por lo que no existe el “yo”.

No hay un “yo” que se da cuenta de las cosas. Es mucho, mucho más sencillo. Sólo hay un darse cuenta, un puro VER, una luz que ilumina… La conciencia. Si. Es lo que está siempre presente: la conciencia.

Cuando cae lo que creo ser, me doy cuenta de que lo que soy es ese darse cuenta, esa luz que tanto ilumina un enfado, como una puesta de sol, como un sueño extraño, como un silencio, como una nada.

Ver.

Y ¿qué pasaría si en vez de vivir la vigilia desde quien creo ser, vivo desde el darme cuenta?

Ser la mirada.

Ahora lo veo. Esa es la puerta que conduce a la Verdad, a la Realidad que está más allá de los tres estado y que sin embargo a los tres crea. Ser la mirada que soy.

¡Feliz feliz Ahora!

Etiquetado , , , ,

Lo que queda

img_9217“Acallando el movimiento mental, dejándolo tranquilo… la realidad se presenta tal cual es…”

Consuelo Martín

a

En el dulce silencio, los sonidos mentales resbalan en la conciencia como resbalan las gotas de lluvia en el cristal y surge la mirada secreta para hablar con palabras que no se oyen al oido de quien esto escribe…

Decimos que no sabemos silenciar la mente porque creemos que hemos de conseguir no pensar en nada. Para tener éxito, nos esforzamos, luchamos contra los pensamientos y fracasamos una y otra vez.

¡Pobres hombres de buena voluntad!- bromea la mirada. ¡Si supieran que ya saben silenciarla!

¿Cómo?- le pregunto. Pues ¿como haces cada noche para caer en el sueño?- me dice. Cierro los ojos, dejo que la respiración se enlentezca, a su ritmo, sin forzar nada. Los pensamientos vagan y yo, ¡oh, mirada!, no hago nada. ¡Eso es! ¿Cómo voy a ser capaz de dejar de pensar si eso mismo es ya un pensamiento? De día, la única diferencia es que me mantengo “despierto” en ese mismo estado en el que entro para dormir por las noches. Mantengo la conciencia despierta y la mente en ese vagar del que poco me entero por no prestarle atención. Y entonces el dulce silencio empapa la conciencia como la lluvia, a veces poquito a poco, a veces como en un chaparrón.

Cuando el dulce silencio llena a la persona, pasan muchas muchas cosas. Cuando la mente deja de sonar por encima de todo, cuando no se le presta atención sencillamente porque no se la escucha, con los pensamientos desaparece toda creación mental: desaparecen los deseos, las preocupaciones, los miedos. Cuando no pienso, desaparecen los enfados, las angustias, las guerras contra los demás o contra mi. Aquí no hay culpables ni culpas. No hay nada que deba hacer. No hay pasado ni futuro. Aquí no hay ideas sobre quien soy o sobre cómo debería ser. Ni sobre quién eres o como deberías ser. En el dulce silencio, por no haber no hay ni yo, ni mi, ni mío, ni tu ni tuyo. Es muy impresionante. Porque aquí es cuando realmente descubro que

todo lo que desaparece junto con los pensamientos, solo vive en mi cabeza. No es real

Y también, todavía más importante, descubro lo que queda. Y

lo que queda es paz. Paz y disponibilidad.

Cuando vives más allá de lo pensado, en el dulce silencio, nada quieres y nada rechazas. Ya no falta ni sobra nada y eso hace que estés en total apertura para lo que la vida te traiga a cada momento. Y eso es FLUIR. Es la disponibilidad que tiene la taza vacía, la habitación sin ocupar. La disponibilidad que tiene quien ama. Porque

amor y disponibilidad son uno

Esa paz que todo acoge da permiso a la Vida para utilizar las capacidades de esta persona (capacidades que la mente de la propia persona desconoce en su totalidad). Y la persona, como todo en la naturaleza, es utilizada inteligentemente en cada instante (eso es DEJARSE SER) para mayor bien del todo (eso es AMOR) y su acción es espontánea (eso es VIVIR POR INSPIRACIÓN). En el dulce silencio, la Vida y yo no estamos separados. En el dulce silencio, soy Vida.

Y la felicidad profunda que me da el dormir, felicidad del estado sin mente, es de lo que esta Paz está coloreada. Por eso, trascendiendo todo tiempo, declara la mirada lo que nunca fue un deseo sino su estado natural:

¡FELIZ AHORA!

Etiquetado , , , , , , , , ,

La primera liberación

yo-y-su-imagen

“Uno mismo es la carga; la verdad de ello radica en el verlo.”

J. Krishnamurti

” Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY”

Éxodo, 3:14

a

a

No nos damos cuenta pero entre yo y el mundo está la idea que tengo de mi. Vivo todo a través de la idea que tengo de mi. Esta es una afirmación que vale la pena investigar, ¿verdad? Porque si fuera cierta, toda mi vida estaría condicionada, esclavizada a quien creo ser.

Vale. Investiguemos un poco, mirada secreta

De la misma manera que todo lo que el ojo ve no pertenece al ojo, yo no puedo conocerme. Todo lo que conozco de mi no soy yo y sin embargo, ese conjunto de ideas sobre mi es a lo que llamo falsamente “yo”. Podríamos decir que todos los “mi” son pensamientos, ideas que tratan de llenar la vívida e incuestionable sensación que tengo cuando digo “yo”. De la misma manera que  el ojo no puede verse a si mismo,  “yo”  no puede conocerse a si mismo tal como conoce cualquier otro objeto. No puede. Y como no puede,

al no saber quien es, se piensa alguien …

¿Lo ves?- me dice la mirada con su guiño ya familiar. Y sí. Veo. Veo que me paso la vida pensándome. Hasta ¡tengo una relación conmigo! ¿Cómo es eso posible? ¿Quién se relaciona con quién? Cuando digo “no me gusto” o “estoy en paz conmigo”, ¿quién dice de quién? ¿Quién soy? ¿Soy yo alguno de esos dos personajes que están relacionándose?

Ese conglomerado de ideas a menudo cambiantes, es lo que defiendo,  es en lo que invierto toda la vida: quiero mejorar, y es la idea de mi lo que quiero mejorar; quiero que me quieran y es a la idea de mi a la que quiero que quieran. Así con toooooodo. Y aún mas difícil, quiero mantener a toda costa el buen rollo conmigo mismo. Y en realidad lo que está pasando es que

creo ser quien pienso que soy

fruto de comparaciones, juicios, imágenes. Eso es. Construyo una imagen de mi mismo con lo que me han dicho y por comparación, para finalmente creer ser esa imagen. Igual que creo ser la imagen que veo en el espejo. Y como siempre, nunca lo hemos puesto en duda. Pero,

¿Soy una imagen? ¿O soy quien se da cuenta de esa imagen?

La imagen siempre es cambiante, tanto la pensada como la percibida en el espejo. Sin embargo tu eres tu. Esto es muy muy muy importante descubrirlo: mira como tu imagen cambia continuamente (hoy soy genial y mañana no valgo nada, hoy soy joven y mañana viejo, hoy soy inteligente y mañana no me entero de las cosas, hoy tengo una opinión y mañana otra, …). Pero todo eso te pasa a ti, a ese “yo” que ¡siempre es el mismo! Mientras no descubramos que aunque sabemos que somos, en verdad no sabemos quienes somos, viviremos una vida irreal.

Ahora -dice la mirada secreta imagina por un momento que dejas de pensarte. Imagina que no tienes ninguna idea de ti, ninguna. Entonces ¿qué pasaría?…

Cierro los ojos y me pongo a la tarea…

Lo primero que me viene es que si dejo de pensarme, si me vivo nada, todo se simplifica tanto que la alegría estalla. No tengo nada que demostrar, nada que defender, nada que conseguir. Soy simplicidad. Soy alegría.

Sigo mirando con tu ojo inocente, querida mirada…

Si dejo de creer que soy algo concreto, ¡puedo serlo todo! Puedo ser tu y tu y tu, a la vez que nada soy. No hay nadie que sea mejor o peor que yo. Nadie que sea más o menos digno de amor. No hay ningún atributo comparativo porque ¡no hay con quien comparar! Todo es acogido. En todos me veo…. ¡Uy! me parece que eso es el amor. Y solo siendo sin ser alguien, todo soy. Si dejo de ser algo concreto, soy amor.

Si no tengo una forma definida, entonces no tengo ninguna forma, ninguna frontera que me delimite. Si no tengo forma, soy infinitud, soy libertad. ¡Todo baila en mi!

Si abandono absolutamente todas y cada una de las ideas de mi, soy silencio que acoge todos los sonidos. Soy silencio pleno -la música callada, le llama nuestro querido Juan de la Cruz-, silencio en el que se escribe la melodía de la vida.

Si dejo de pensarme, si dejo de vivir-me, si elimino el “me” de esa palabra, solo queda “vivir”. soy el vivir que fluye.

…caen todas las resistencias, todos los muros. Cae el castillo entero. Nada hay que defender ni atacar. Si dejo de vivir pensándome, ¡cae por entero el mundo de lo psicológico y a la vez que cae, queda curado! Eso es. Todo los problemas parten de ese yo pensado… ¡Todos! Si dejo de vivir pensándome, soy paz

Ahora veo, mirada, que la liberación no es liberarme de aquellos que me hieren, de las circunstancias que no me dejan ser feliz, de los hechos pasados que me traumatizaron, de los desamores. ¡Y aún menos convertirme en un yo superior! La liberación, la primera liberación -¡oh, mirada secreta!- es la liberación del yo pensado. A partir de aquí se abre una luminosa vida nueva, nueva, nueva. ¿Me atreveré a investigar la ilusoriedad de mi viejo yo? ¿Me daré la oportunidad de abandonarlo? ¿Podré vivir sin pensar en mi?

Yo no soy el árbol, ni su reflejo en el agua. Yo soy la luz que los ilumina. Yo soy la mirada que ve, la mirada secreta que no puede ser vista por nadie y en la que en su Ver simple, amoroso, infinito, libre y lleno de paz, baila la vida.

¡Feliz Ahora!

Etiquetado , , , , ,

¡FELIZ…

img_0113“La vida es nueva a cada instante.”

Consuelo Martín

¡Feliz año! ¡Feliz año!- exclamaban todos, alborozados. Se abrazaban unos a otros deseándose felicidad para el nuevo año en el que acababan de entrar. Era bello ver como cada quien iba abrazando a cada uno con el mejor de los deseos. No sé si alguno estaría por dentro pasando un mal momento pero ni así nublaba su sonrisa aquella entrada en el nuevo año.
La mirada secreta gravitaba silenciosa sobre nuestras cabezas -así lo hace siempre- y veía -es lo que mejor se le da-. Veía como cada uno dejaba atrás, ni que fuera por un rato, las diferencias, los malos momentos, las preocupaciones… veía como todos se sacaban la mente ese ratito y sólo habían buenas intenciones, repartición de alegría y mucha, mucha esperanza.
La mirada veía en ese momento un grupo de personas que estrenaban vida. Sí. Estrenaban vida. Y eso es decir mucho, muchísimo. Durante unos minutos, todos los que estaban allí estrenaban vida con la misma alegría con la que estrenamos todo lo nuevo. Eso es. Estrenaban año nuevo -de hecho me parece que se llama así: año nuevo-…
¡Ah! ¡Qué maravilla estrenar lo nuevo! Abrir el paquetito para ver que esconde. La emoción de descubrir lo nuevo, en el que lo desconocido no da miedo sino que hace cosquillas en la barriga.
Alegría, abrazos amorosos volando, atravesando, enredándose con otros abrazos… esperanza… En ese momento todos abiertos a lo que vendrá, sin expectativas.
La mirada secreta veía a todos ¡felicitándose! Expresaban su deseo de que el otro fuera feliz en el nuevo año que se acababa de estrenar.
Andaba como todos allí, ¡Feliz año! ¡Feliz año! Y ¡pum!…. la mirada me susurró así, sin más: ¿Feliz año?…
Bueno, mi dulce mirada, ahora voy a bailar- le dije. Si acaso, en sueños me dices que ver en tu pregunta extraña…

Al cabo de un rato, ya en la cama…..-“Año nuevo… vida nueva” dicen por ahí. ¿Qué querría la mirada hace un rato en pleno estallido de alegría y esperanza, con su pregunta extraña?…- zzzzzzzzzzzzzz
Hoy el mundo pasea en silencio. El mar está bellísimo. Quizás también estrena… ¿qué? ¿Felicidad?
Uffff. Ya está. Con la brisa del mar, la sal de la lágrima se hace uno.
Cumplimos año el 1 de enero porque así nos lo hemos inventado. Y la mente como siempre, nada se plantea. Pero esa felicidad del estreno, ese abrazar a todos repartiendo esperanza, alegría, eso no es inventado. Sale del corazón. Y es el corazón que me va a mil ahora. Veo.
Con la mirada atraBesándome, a todos y cada uno os abrazo. Pero ya no puedo desearos un feliz año. ¿Cómo podría? Os deseo lo que siempre me hizo la mirada desearos: ¡Feliz Ahora! ¡Feliz Vida a cada instante! Porque eso sí es verdad.
No tengamos miedo.

Estrenemos la Vida a cada instante porque a cada instante es nueva.

Festejemos la entrada eternamente nueva de vida. Expresemos nuestro deseo de felicidad a todos los seres en este justo Instante Nuevo que es lo que realmente la Vida es. Vivamos abrazándonos, abriendo el Ahora con la emoción de descubrir lo que nunca antes habíamos visto. Maravillemonos de la explosión de vida que es vivir celebrando. Salgamos de la mente racional como hicimos ayer por un momento y repartamos buenas intenciones, alegría , abrazos y mucha, mucha esperanza. ¡Estrenemos Vida!
¡Feliz Ahora!

Etiquetado , , , , ,

¿Dónde está tu tesoro?

img_9037

La verdad no está aquí o allí. La verdad es un estado de conciencia.

Consuelo Martín

a

a

a

Cuatro grandes piedras en forma de corazón fueron halladas.

… Una aquí, la otra allá, siempre en medio del camino.

El indio rastreador las vio con su mirada entregada y absorta en su tesoro. Era tan grande su anhelo por encontrarlo que no solo vio meras piedras, sino señales que le indicaban que iba por buen camino. El indio rastreador sabía que tenía que

estar muy despierto para ver más allá de las apariencias,

para ver las señales.

Alguno podría decir que fueron las piedras las que le llevaron a encontrar su tesoro. Y sí. Pero eso no fue todo. De hecho las piedras fueron lo de menos -¡muchos habían pasado antes por ahí y no habían visto nada!-. Lo de más fue su anhelo y la total entrega de su mirada: nada de lo que veía le distraía de su camino aimg_9035 menos que en ello intuyera la verdad de su andar.

img_9040

El indio nunca pensó por donde ir, o si estaba en buenas condiciones para seguir, o si tenía las cualidades necesarias o si era suficientemente inteligente o si tenía que tener un plan mejor… De hecho,

nunca pensó en nada.

Su corazón centrado en su tesoro y su mirada entregada eran su luz, su fuerza y su confianza.

Fue así que el indio, en un instante inesperado, descubrió su tesoro. Y lo más sorprendente es que el tesoro no estaba en ninguna parte, como al principio de su andadura creyó. El tesoro estaba en todas partes y en ninguna.

El tesoro surgía allí donde se posaba su vista. El tesoro estaba en la mirada.

A día de hoy, el indio rastreador sigue caminando sin pensar en nada. Llenito de ananda. El ansia transformada en amor infinito, en infinita mirada.img_9067

¡Gracias mirada secreta! ¡Feliz Ahora!

Entradas de la mirada secreta, relacionadas: Los cuentos de la Mirada I. El indio rastreador ; Lo mas importante

Etiquetado , , ,

Lo más importante

img_9039

“Una vez salió un sembrador a sembrar.Y sucedió que, al sembrar, … Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.»
Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga.»”

Marcos, 4: 3-4, 8-9

El otro día la más dulce de las almas explicaba cómo le absorbía el trabajo. Estaba muy cansada de tanto trabajar y no sabía cómo parar. Incluso no quería parar, porque cuando paraba le entraba la ansiedad. Casi con lágrimas en los ojos me explicaba que tanto trabajar no le dejaba disfrutar de la vida: ir a pasear por la naturaleza, tener espacios íntimos con su pareja… Me dijo que lo más importante para ella era la paz interior y que se sentía muy lejos de poderla conseguir.
Al rato vino otra bella alma de mirada inocente. Me contó lo mal que estaba con su esposa, todo el día peleándose. Me explicó lo mal que le trataba y las cosas feas que le decía. Claro, él estaba hecho polvo porque la quería y le dolía cómo ella actuaba…. Me dijo que lo más importante para él era el amor y que se sentía muy desgraciado por no poder vivirlo por culpa de ella.
Después se acerco una tercera alma, pura paz. Desprendía una serenidad amorosa que envolvía a uno en un manto de “todo está bien” maravilloso. Ella no venía a arreglar nada sino a compartir un rato. En vista de cómo había ido la mañana, le pregunté que era para ella lo más importante. Me dijo: vivir despierta. Después seguimos charlando y en un momento dado, la mirada secreta hizo su entrada (esta vez nada sutil, sino con un “aquí estoy” de zapateao flamenco). La mirada entró y vi sin pensar (que es la única manera de ver) el secreto de la amorosa serenidad que traía consigo este alma. Ella, a diferencia de las dos anteriores, estaba dedicando su vida por entero a lo que era lo más importante para ella. Así de simple.
La primera alma dulce que vino, aún siendo la paz interior lo más importante para ella, dedicaba su vida a huir de esa paz…
La segunda alma inocente, aún siendo el amor lo más importante para él, dedicaba su vida a reivindicarlo en vez de a serlo.
Es como si el ser humano quisiera cosechar fresas plantando cardos.
¡Así de locos estamos!
Descubramos lo más importante para cada uno de nosotros. Realmente lo más importante. Hagámoslo remontando nuestra respuesta con por qués, hasta que no hayan más preguntas. Por ejemplo, si nuestra respuesta es nuestros hijos, preguntémonos por qué son lo más importante…. Y quizás veamos que es por el amor que les tenemos. Entonces nos preguntamos si el amor es lo más importante para nosotros. Si contestamos que sí, preguntémonos por qué. Si ya no sabemos nuestra respuesta válida es el amor. O puede ser que respondamos porque es la expresión de la Unidad.En este caso lo más importante será la Unidad. Y así con cualquier respuesta que nos demos. Y una vez lo hallamos descubierto, dediquemos nuestra vida a ello. Cultivémoslo con toda nuestra capacidad. Y vivamos para ello.
Si así lo hacemos, ya no existirá la falta de sentido, ni la incoherencia ni la locura. Viviremos plenamente en esa felicidad que tiene el abuelito cuidando primorosamente su huerto, día a día, palada a palada.

Convirtamos nuestra vida en nuestra mayor y más profunda entrega a aquello que nos tiene robado el corazón.

Y ahora la mirada secreta ríe a carcajadas porque en mi alma se ha chivado de mi propio tesoro, que es Ella.
A veces la Vida nos sorprende destapando lo que siempre había estado delante y nunca habíamos visto antes.

¡Feliz Ahora!

Etiquetado , ,

Escuchar la Verdad

img_8986Para venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada.

Monte de perfección. Juan de la Cruz.

a

a

Hoy la mirada secreta no me deja ni desayunar. No sé cómo sabe que es domingo, ella que vive fuera del tiempo. ¿O será que soy yo que al ser domingo, me abro a ella?…. Ya está….. ya está sonriendo.

¿Habéis visto una mirada sonreír? ¡Es tan bello! La sonrisa de la mirada no puede ser fingida…

La Verdad está impregnándolo todo -dice la mirada secreta. Por eso, buscar la verdad no sirve. Buscar la verdad es creer que está sólo en un sitio, y mientras lo creemos, no la vemos. (Hace ya tiempo que la mirada me enseñó que a la Verdad no se la puede buscar sino que se la ha de encontrar aquí y ahora.

La Verdad lo impregna todo -sigue hablando la mirada como habla ella, palabras de Silencio. La Verdad nada deja sin tocar, todo lo penetra, todo lo empapa, porque

todo está hecho de Verdad. No hay nada fuera.

Pero el ser humano no la puede ver así como así aunque tenga la capacidad potencial, porque el ser humano también está impregnado de verdad pero su mirada esta dormida.

El ser humano, tanto si anda buscando la verdad como si no, tiene la escucha distorsionada, la mirada cegada. Y es que

cuando hablamos de la Verdad, ver y escuchar son Uno.

Para ver, hay que escuchar desde el Silencio, en el Silencio. Para escuchar hay que atreverse a dejar la mirada limpia, no solo de lo conocido, sino también de lo imaginado. Sólo escuchamos la verdad cuando nada queremos ver. Sólo vemos de verdad cuando nada queremos escuchar…. ¡Ay, la nada!

Para descubrir la verdad es crucial aprender a escuchar, a escuchar de verdad, a escuchar sin pensar, sin querer nada, sin saber nada, porque

a la Verdad solo se la encuentra sin pensar, sin querer nada, sin saber nada.

Y nosotros escuchamos lo justo, sin dejar de pensar, creyendo que sabemos mucho y contrastando lo que nos dicen con lo que ya sabemos. Si coincide, le atribuimos al otro la categoría de sabio o inteligente, puro reflejo distorsionado de lo que nos creemos nosotros mismos. Y no nos damos cuenta de que

querer tener razón nos tapona los oídos.

¿Como podemos ver la Verdad que no conocemos, si no estamos dispuestos a soltar nuestra razón? Nuestra razón es sólo la pequeña imaginada verdad a la que nos aferramos porque no queremos parecer a los demás que no sabemos, que no tenemos opinión, que somos tontos, burdos, sin personalidad. Al ego le encanta la razón. Le da muuuucha personalidad. Y, claro, la razón es todo lo que podemos ver desde nuestra minúscula perspectiva con nuestra mirada borrachita de creencias.

A través de lo que creemos que es verdad, nada veremos.

No solemos escuchar nada que diverja de nuestra manera de entender las cosas, de nuestras creencias. Y ese “estar de acuerdo” lo único que nos ofrece, es afianzarnos en nuestra verdad de fantasía.

Tenemos los oidos taponados de creencias y una mirada borrosa que no puede ver lo nuevo, porque ha dado realidad absoluta a lo que cree conocer. Y claro, la Verdad no la hemos visto antes. Entonces, ¿qué hacemos? le pregunto a la mirada secreta.

-No es difícil- sonríe la mirada. La humanidad avanza gracias a miradas que han vivido el “tener razón” como un fenómeno ilusorio, carente de interés  y que se han atrevido a explorar con mirada nueva. Y para ello

aprende a escuchar, aprende a ver sin pensar nada, sin querer nada, sin saber nada.

En el Silencio que vive más allá de la mente, en el Reino de lo Verdadero, sin ningún esfuerzo, ve la mirada. Y ¿quién anda escuchando?

Querido Juan+

¡Feliz Ahora!

Entradas relacionadas:

Busco y no encuentro

https://lamiradasecreta.com/2016/07/17/la-razon-y-la-verdad/

Ratones de pensamientoteca

img_8919El brillo de la Luz nunca está escondido. Sólo las nubes de los pensamientos lo esconden a la mirada.

La mirada secreta

a

a

Querida Mirada Secreta,

En estos tiempos en los que tu aliento silencioso ha ido disipando una creencia detrás de otra, me has descubierto que esta mente siempre va a a tener la misma pensamientoteca (biblioteca de pensamientos).

Diríamos que la mente tiene sus propios recursos, con los que crea argumentos, películas, emociones. Y aunque el producto final parezca nuevo, son siempre los mismos recursos. Por eso nunca me sorprende su contenido, ni el principio, ni el final de sus películas.

Pero, además de sus propios recursos, me has enseñado algo fundamental: para que esta mente pueda producir algo sustancial, necesita del fuego de la atención. Si la atención se desvía de la labor mental, poco puede producir la mente…

La pensamientoteca está muy concurrida de pensamientos existencialistas, de creencias (diría que hay un importante excedente de este material), de emociones repetitivas -tan repetitivas que ya casi hay dias que llegan a aburrir-)…

Cuando a la mente le da por producir con el beneplácito de la atención, yo sufro.

Pero, querida mirada, ¡qué inmenso descubrimiento  me esperaba al dejar abrir los viejos ventanales de la pensamientoteca aún a riesgo de que un vendaval compasivo se llevara tomos y tomos de pensamientos, ¡pensamientos tan importantes y tan voluminosos! Entraste como entra la luz, y con tu respiración silenciosa, tan sutil a veces como otras huracanada, dejaste la pensamientoteca quieta, quieta -como cuando se pone la pausa en mitad de la película- y entró la comprensión. Con cuánta claridad me enseñaste que

para comprender hay que dejar de pensar

En este instante eterno, en donde los ventanales se mantienen abiertos y la atención deja de “leer” pensamientos; en el que se apoya la cabeza en la mano en un no-hacer/no-querer inocente, la mente -así abierta- acoge lo que surge, sin poder asir la comprensión que se da de forma espontánea, sino sólo contemplarla. Y en esta contemplación, hay paz y alegría.

Cuando la mente se abre, soy feliz.

Poca cosa más queda por hacer que dejar de creer que la verdad está en la biblioteca polvorienta de los pensamientos. La atención puede dejar de ser su esclava. Y la mente enseguida replica que as, sin ella, no voy a poder funcionar. Pero no es a ella a quien escucho, sino a ti, querida mirada. Tu luz me ha mostrado que todo aquello que anhelaba está esperándome en la vida.

Sin darnos cuenta, todos nos hemos convertido en ratones de pensamientoteca, mientras la vida nos está esperando para que allí encontremos la belleza, la armonía, la compasión, la comprensión, el amor, la alegría, la paz,…. todos sinónimos de Verdad.

¡Seamos como los niños que miran por el ventanal sin ver nada, mientras la mente no para de parlotear!

Querida mirada secreta, el agradecimiento también vive en la Verdad. Eso ya te lo dije, ¿recuerdas?

En el Amor,

¡Feliz Ahora!

 

Etiquetado , , , ,

Querer y amar

img_8914“Entre los bienes más preciados, habría que contar con la capacidad de demostrar vehementemente amor”

Etty Hillesum

a

a

Leí el Diario de Etty Hillesum. Leí cómo el Amor se va personificando en ella, en las condiciones más terribles imaginables. Una luz de amor en mitad del horror humano. De eso hace ya unos meses, y aún hoy la mirada secreta sigue mostrándome todo aquello que se vió al leer el libro.

El querer siempre necesita. Necesita del otro. Reclama al otro. Exige al otro. El querer siempre es carencia. Parece que no puede ser llenado nunca. Nunca nos quieren suficientemente. El querer requiere exclusividad. Te han de querer solo a ti. Te han de querer más que a los demás. Te pueden querer un poco, mucho, muchísimo. El querer está relacionado con la cantidad. El querer engulle al otro. Se lo come. En el querer hay un sentimiento de posesividad. Lo que quiero es mío. El querer juega con el dar y el recibir, cómo si de cuentas se trataran… yo te he dado mucho y mira tú que poco me das… El dar genera deuda. El recibir, también. El querer separa. Si estás conmigo, no puedes estar con nadie más. Si te vas a pasar el rato con los amigos es que no me quieres lo suficiente, es que les quieres más a ellos… El querer desea que el otro nos quiera. El querer encuentra sucedáneos de la felicidad en lo que el otro nos da y en lo que nos agradece lo que nosotros damos. En el querer nos esforzamos en ser como el otro quiere o pedimos al otro que cambie para que se ajuste a nuestra expectativa de cómo hemos de ser queridos. De hecho creemos que nos quieren por cómo somos, cuando la realidad es que nos quieren por algo o para algo, y es eso lo que quieren de nosotros. En el querer, creemos que podemos manipular al otro para que nos quiera. Sólo hemos de cambiar nuestra manera de comportarnos. El querer aparece y desaparece según flotan los vientos del egocentrismo. Tiene que ver conmigo, con mis necesidades. El querer busca fuera la felicidad. Por eso es tan frágil, tan vulnerable y tan voluble. Tanto como lo son las condiciones externas. Ahora te quiero. Ahora ya no te quiero.

Pero, ¡ay, el AMOR!

El amor no necesita nada. Es pleno en si mismo. Nada pide porque nada necesita. El amor no pide exclusividad. Es infinito. Nunca se agota. Es una fuente que no se seca. No puede medirse. No se puede amar un poco, o mucho. No se puede. El amor es un desprendimiento, es libertad.  Para amar ni siquiera se necesita estar en presencia de nadie. El amor es pura gratuidad. Se da y se recibe sin consecuencia alguna. En si mismo. En el amor no hay juicio. Se ama más allá de cómo se es. Se ama por el hecho de ser. Se ama sin condiciones. El amor desea para el otro, amor. El amor se alegra cuando ve que el otro también vive en el amor. Y si el otro no vive en el amor, sigue amando. El amor no puede ser manipulado. Está por encima de la mente. No puede ser tocado por la mente. No se puede amar en un momento y dejar de amar en otro. El amor es felicidad, tanto si hay personas que te quieren como si no, tanto si la situación es difícil como si no. El amor es la vivencia de unidad. Es un estado de ser. No se puede tener o no tener amor. Sólo podemos ser amor. De hecho todos somos amor. Lo único es que no lo sabemos.

La mirada secreta acompañó a Etty Hillesum en su viaje interior. Mientras su vida exterior se rompía en millones de pedazos. En su viaje en el tren del horror hacia el campo de exterminio, Etty lanzó una postal al exterior que fue milagrosamente recogida. En ella, había escrito “Vosotros me esperareis, ¿verdad?”

Querida Etty, eres tu quien nos está esperando. Gracias. Gracias. Gracias.

El Amor no sale de ninguna parte. Es el estado natural. Es antes de la mente. Es allí donde vive la unidad. Descubramos Su Verdad. ¡Pongámonos a la tarea!

¡Feliz Ahora!

 

A %d blogueros les gusta esto: