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La Verdad es Vida

img_8903“No quieras enviarme de hoy más ya mensajero, que no saben decirme lo que quiero”

Juan de la Cruz

-¿Que comes? -Estoy comiendo un mango. -¿Un mango? Nunca los he probado. ¿A qué sabe? -Bueno. Es una mezcla de melocotón y melón.  -Uy ¡que raro! ¡Explícamelo mejor! -A ver… Es como si fuera un melón naranja que sabe un poco a melocotón… ¿lo entiendes? -No sé. Creo que si. Es muy complicado.  -Bueno. Pues en vez de describírtelo, ¿por qué no lo pruebas? -Mmmm. ¡Qué rico! -Ahora ¿a qué dirías que sabe? -Sabe a mango. Tal cual. ¡Ahora comprendo lo que tratabas de explicar! -Si. Así es.

Los conceptos son abstractos y muy difíciles, mientras que la vivencia es simple y sin esfuerzo.

La comprensión siempre viene de la mano de la vivencia.

Entender no es comprender. Entender es un producto mental hecho de pensamientos. Entender es una representación mental, que sólo afecta a los pensamientos. Podemos “saber” mentalmente lo que es volar en avión, pero hasta que no volamos, realmente no lo sabemos.

Entender no tiene poder de transformación.

Comprender es com-prender. Prenderse en eso. Comprender es hacerse Uno con lo vivido.

Comprender es un darse cuenta, un ver con claridad, una toma de conciencia directa, sin elaboración mental, que no deja duda alguna por ser experiencial. Es la mirada secreta la que comprende.

Podemos entender muchas cosas y ser grandes eruditos, pero la sabiduría poco tiene que ver con ello. La sabiduría va de la mano del comprender. El sabio sabe que no sabe nada. Y en ese vacío mental, libre de creencias, ve sin entender.

La Verdad de quién soy, de qué es el mundo, de qué es Dios, no se puede entender. Sobrepasa los pensamientos. Sólo se puede comprender porque es vivencial. Es un encuentro vivencial con los aromas de la Verdad. Es hacerse Uno con Ella.

La comprensión afecta a la persona por entero. Y la transforma.

Así que dejemos de pensar. Dejemos de forzarnos a entender Algo que está fuera de la mente. Algo que solo se puede vivir.

La Verdad es vivencial. La Verdad es Vida

Silenciemos la mente llena de conceptos y creencias.

Mientras creamos que sabemos, no sabremos nunca. Mientras creamos que sabemos, o creamos que el saber es un proceso mental, creeremos que no nos hace falta “probar” la Verdad. Creeremos que ya la conocemos o buscaremos entenderla. Nos esforzaremos, forzaremos la mente pero seguiremos sin comprender. Y en esta creencia seguiremos ciegos.

Hasta que no “probemos” la Verdad no la conoceremos, por mucho que nos lo expliquen. Atrevámonos a abrirnos, más allá de lo que creemos. Sólo saboreando su amoroso aroma la iremos conociendo.

La Verdad es Vida y solo se puede vivir.

En el silencio de la mente, en el dulce aroma…

¡Feliz Ahora!

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De la mente pura

“”La luz de la Verdad es reflejada en la mente pura”

Sri Ramana Maharshi

 

 

 

Ayer por la mañana estaba desayunando con mi hijo y me contó que había pasado toda la noche viendo setas, después de dedicarse a ello todo el día anterior. Vimos que nos pasaba muy a menudo cada vez que estabamos ocupados mucho tiempo con algo concreto.

Y así andabamos cuando de pronto mi hijo me dice:

la mente funciona con lo que le das de comer

Había entrado la mirada secreta.

Cuando contemplamos el agua de un charco, podemos ver lo que su superficie refleja y también podemos ver el fondo.

El reflejo puede ser más o menos preciso según los movimientos y los posibles objetos que se hallen flotando en la superficie del agua.

El fondo puede vislumbrarse más o menos, según lo límpia que esté el agua.

Es la pureza del agua y su quietud lo que permitirá que los reflejos se acerquen a la verdad de lo reflejado y que mostrará a nuestra mirada su fondo real.

El Sol se refleja en el charco. El sol es la verdad. El reflejo es mero reflejo, pero conforme el agua es más quieta y límpida, más puedo conocer el sol aunque sólo contemple su reflejo.

Pues así pasa con nuestra mente. El agua es como nuestros pensamientos. Si los pensamientos están aquietados, si no están llenos de ruido y son pensamientos inspirados y no tráfico polucionado, la mente reflejará la verdad. No la podrá ver directamente, pero la reflejará con claridad. Y lo mismo ocurrirá con el fondo, la profundidad de las cosas. No nos quedaremos en lo aparente, podremos acercarnos a la esencia de aquello que acontece.

Algunas personas más o menos conscientes, se preocupan por lo que comen, por cómo alimentan su cuerpo. Saben que su cuerpo es el resultado de su alimentación. Saben que para que el cuerpo funcione lo mejor posible, necesita un alimento adecuado. Pero, ¿cuántos de nosotros estamos pendientes de

con qué alimentamos nuestra mente?

Y así habló la mirada secreta:

Es la mente sutil tan nítida y frágil como las aguas de un lago.

La más ligera brisa ondea la superficie y altera lo reflejado.

Impidiendo ver claramente, ni el reflejo de plata,

ni el Fondo Dorado.

Por eso urge mantener la mente pura

de vientos, brisas y barros.

Y en esa Quietud límpida,

transparente la mente lo Anhelado

a ese ojo silencioso que contempla lo Sagrado.

Si fuera que un tornado removiera con fuerza el lago,

las aguas se apartarían. El Fondo, así, despejado.

¡Que llegue un viento huracanado!

O que la menor ínfima brisa enturbie su superficie

y puede el ojo hundirse en lo más profundo del lago.

 

Observemos la dieta con la que alimentemos nuestra mente. Porque nuestra mirada depende de ello.

¡Feliz feliz Ahora!

 

 

 

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La verdad simple

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“La verdad os hará libres”

Juan 8, 31

El otro día, un alma radiante me pasó un video de un señor anciano que allende los mares se pasa el santo día saludando a los ocupantes de los coches que pasan a toda prisa por su lado. Les envía besos, les dice que les ama, les desea un buen día… Les da amor un día tras otro, un año tras otro. Al principio, los conductores pensaban que debía ser un pobre loco. Pero, poco a poco, empezaron a confiar y a devolverle el saludo. En el video, algunas personas explican el impacto que ha causado en su vida la “locura” diaria de este anciano. Y de nuevo, la mirada secreta me muestra un nuevo descubrimiento:
lo verdadero es siempre simple.
Fue mirando el video que la mirada me mostró la belleza de ver como aquel derroche de amor regalado por el anciano afectaba a cada persona de forma diferente: en la mujer que iba enfadada cada mañana al trabajo, deshaciendo su enfado y despertando cada día su sonrisa, hasta que dejó de ir al trabajo de mal humor; en la partera que viajaba al hospital a dar a luz, dándole la seguridad de que su hijo nacería envuelto en amor, etc.
Un acto tan simple como enviar un beso, se recibía por cada uno de manera diferente, justo de la manera que más se necesitaba…
Ver esa elasticidad que trae la verdad en su simpleza me hizo recordar a esa mujer hindú, considerada santa por muchos, que se pasa la vida abrazando a las personas. Abraza millones de personas al año. Su abrazo dura unos 2 o 3 segundos. Externamente no hace nada más. Y sin embargo, las personas hacen colas de 5 y 6 horas para ser abrazadas. Y al ser abrazada, cada una vive una experiencia diferente, justo aquella experiencia que más necesita…
Y así podríamos seguir. Cualquier sonrisa que brota espontáneamente, una mirada auténtica, unas palabras inspiradas, tienen un impacto transformador “personalizado” en quien las recibe. Y esa personalización no la hace quien da sino la cualidad verdadera de lo dado.
La sencillez de lo auténtico, la simplicidad de lo verdadero tiene una inteligencia propia que va mucho más allá de la mente.
La verdad se expresa con sencillez y es esa simplicidad la que le da el poder de transformación.
Sólo la visión de la verdad nos transforma y nos transforma por su simplicidad.
La verdad no está en la mente. No es la mente la que genera la verdad. Conforme más elaboramos algo verdadero, más nos alejamos de la verdad. La persona que lo recibe no hace nada para que ocurra semejante transformación. Es como si se hiciera solo. La señora siempre enfadada no decide dejar de estarlo, simplemente sucede.
Qué sencillo ¿verdad?
Y tanto en la persona que da como en la que recibe, no hay ninguna actividad mental que esté dirigiendo, decidiendo, interpretando, juzgando, manipulando o cualquiera de las actividades en las que usualmente está involucrada la mente.
De hecho, si la mente de quien da o la mente de quien recibe asume el mando, la alquimia de la verdad se detiene. Y míranos, creyendo que contra más complicado es algo, más inteligente es…
Lo verdadero es espontáneo, simple, transparente. No pretende nada más que su propia expresión. No busca ningún resultado. Es por eso que cuando damos desde ese sitio verdadero, nos sentimos felices sólo por el hecho de dar. Es un dar que surge espontáneo, desde la libertad. Y libre llega a quien lo recibe, quien -también sin pensar- lo vivirá justo como más lo necesita.
La verdad simple que brota,
La verdad que nada busca,
La verdad que colma,
Pura inteligencia en acción, que impacta directamente en el centro verdadero de la otra persona.
Lo auténtico reconociendo a lo auténtico…
Y allí, alquímicamente, es acogida y transformada en su justa medida. Ese es el milagro de la Verdad.
¡Feliz Ahora!
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