Archivo de la categoría: DIMENSIÓN ESPACIO TEMPORAL

Ser la mirada

img_9367Sin la luz de la conciencia, ni la nada existiria.

La mirada secreta

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Esta noche soñaba que me lanzaba desde un precipicio y aunque sentía cierta impresión, no había miedo. No recuerdo mucho más, una sensación vaga de flotar en la inmensidad por encima de un paisaje en el que el horizonte se desplazaba con mi propia visión. Al despertar, el amor por la Verdad de la mirada secreta me empuja a investigar quien he sido en este sueño. Y durante el día, me pongo a ello. Sin esfuerzo. Sin expectativas. Sin buscar nada. Sólo mirar…

En el sueño, no conocía nada. No conocía el precipicio ni el paisaje. No recuerdo formas concretas que pudieran garantizarme estar soñando sobre el planeta tierra. Tampoco recuerdo escuchar ningún ruido. Ni recuerdo sensaciones en la piel. Si recuerdo flotar, por lo que puedo suponer que en el sueño no tenía el cuerpo que tengo en la vigilia. Tampoco recuerdo pensar nada. Un espacio y un tiempo direntes. El sueño era solo una vivencia que yo vivía en primera persona pero no parecía que fuera el mismo yo que soy mientras esto escribo. Sin embargo, me dice la mirada, algún punto en común tiene que haber con la vigilia. Si. En las dos situaciones, soy yo quien las vive. Pero en el sueño no tengo el mismo cuerpo: mientras floto en la inmensidad de un paisaje infinito, el otro cuerpo supuestamente está plácidamente en la camita descansando…

Sigue la investigación… Ahora me doy cuenta de que he escrito “flotaba por encima de un paisaje en el que el horizonte se desplazaba con mi propia visión” ¡Eso es! Ahora lo veo. Entre el sueño y la vigilia lo único que había en común era ¡la visión! Yo, viendo. O mejor aún: un VER, sin yo. Como si “yo” fuera el “ver”…

Vale. Y ¿qué pasa cuando no sueño? ¿qué pasa en el sueño profundo?. Está claro que yo desaparezco junto con el mundo entero. El mundo desaparece conmigo. Ni espacio, ni tiempo. Nada. Pero me encanta dormir. Soy muy feliz durmiendo. Y si me despierto de noche y veo en el reloj que todavía me quedan dos o tres horas más antes de despertarme, me lleno de felicidad. Eso quiere decir que aunque ni yo ni el mundo estemos presentes en el sueño profundo, si que hay un darse cuenta de la felicidad de este estado. Un darse cuenta. Un “ver”. ¡Oh mirada! El hilo de Ariadna…

Los sabios hablan de que corrientemente el ser humano conoce tres estados de conciencia: la vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo. Lo había leído mil veces. Pero ahora lo veo. Ahora veo que el “yo” que permanece en los tres estados es uno. Igual que me doy cuenta del frío que hace aquí, me doy cuenta de estar flotando en el sueño, me doy cuenta de la felicidad del dormir profundo. Pero la expresión “me doy cuenta” es una trampa. Una trampa que no nos deja ver. Porque parece que haya un “yo” y un “darse cuenta”. Y no. ¡No es así! ¡Qué alegría! El alma baila alborozada..

No hay un “yo” que se da cuenta.

En la vigilia hay un “yo”. En el sueño se crea otro “yo”, con otro cuerpo, con otras capacidades, incluso con otras edades, en otros mundos, con otras comprensiones… Y en el sueño profundo, no hay “yo” alguno. Y es fácil de entender por qué es así. Porque en la vigilia y en los sueños, la mente está activa, creando. Y

es la mente psicológica la que crea el “yo”.

Pero en el sueño profundo, la mente psicológica no está. Por lo que no existe el “yo”.

No hay un “yo” que se da cuenta de las cosas. Es mucho, mucho más sencillo. Sólo hay un darse cuenta, un puro VER, una luz que ilumina… La conciencia. Si. Es lo que está siempre presente: la conciencia.

Cuando cae lo que creo ser, me doy cuenta de que lo que soy es ese darse cuenta, esa luz que tanto ilumina un enfado, como una puesta de sol, como un sueño extraño, como un silencio, como una nada.

Ver.

Y ¿qué pasaría si en vez de vivir la vigilia desde quien creo ser, vivo desde el darme cuenta?

Ser la mirada.

Ahora lo veo. Esa es la puerta que conduce a la Verdad, a la Realidad que está más allá de los tres estado y que sin embargo a los tres crea. Ser la mirada que soy.

¡Feliz feliz Ahora!

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El sentido de orientación

Versión 2

“En el cielo no hay distinciones entre este y oeste, son las personas quienes crean esas distinciones en su mente y luego piensan que son verdad”.

Frase budista

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En el paseo por el bosque, no sabía donde estaba el norte y donde el sur. No hubiera sabido volver a casa si no hubiera sido por el sentido de orientación de mi pareja. Para mí es desconcertante no poder orientarme y ver que otros pueden, aún y teniendo un cuerpo sano con todos los sentidos intactos… ¿o no?

La mirada secreta, siempre presta a utilizar cualquier deseo de investigación para llevarme a lo profundo -o a lo alto, que no es lo mismo pero es igual (querido Silvio)-, me hace investigar mientras la sonrisa se va haciendo más y más amplia, tan amplia que al final ya no hay cara, solo hay sonrisa.

Y cómo quiere salir de estos ojos pues es esa su condición, -como la de la luz que en cada resquicio que encuentra, por ahí se desparrama- os comparto lo que me ha hecho ver.

Estudio sobre el sentido de la orientación: Los lingüistas dicen que la palabra “orientación” proviene del punto cardinal por donde sale el sol, oriente. Así, durante milenios, el hombre utilizó el sol para guiarse en su camino, para encontrar el camino, para no perderse. Y este es el punto importante: para no perderse. Probablemente, una especie que tuviera todo lo que necesita a su alcance, no necesitaria desarrollar el sentido de la orientación. Pero, antropológicamente, este no es el caso del ser humano que fué cazador, nómada, descubridor. El sentido de la orientación es el resultado de una necesidad básica en el hombre. Y, a diferencia de los otros sentidos, no tiene un sentido fisiológico concreto en el cuerpo que responda por él. Pero no por ello es irreal.

Conocemos bien el sentido de la orientación a pesar de ser una sensación subjetiva, una vivencia.

Y, gracias a Dios -como siempre-, si yo carezco de sentido de la orientación puedo apoyarme en otra persona que sí lo tenga. No podré comprobar ninguna de las indicaciones que me da. Sólo podré confiar. Y confiaré porque esta persona ha sabido volver a casa sin perderse.

No sé si ya estais viendo por donde la mirada secreta, traviesa y divertida, nos está llevando.

Ella es un rayito de la Luz del Sol que va mostrando las sombras de lo que una vez creí real. Miro las sombras con atención, giro la cabeza, veo la mirada sonriéndome, vuelvo a mirar las sombras y las vuelvo a mirar, una y otra vez, hasta que descubro que son sombras. No lo puedo demostrar. Es una sensación subjetiva, una vivencia. Pero es una vivencia contundente. Y de nuevo giro la cabeza y miro a la mirada secreta,

me quedo mirando la mirada, sólo confiando, sin más.

Y aunque no veo el Sol, sé que este rayito de Su Luz me está ayudando a desarrollar el sentido de orientación que me llevará de vuelta a casa.

Estamos todos muy perdidos. ¿Dónde está nuestro sentido de la orientación para poder volver a casa? ¡Descubrámoslo!

La mirada secreta es una brújula magnetizada por el amor a la Verdad.

Los grandes sabios son mis parejas en este andar por el bosque de la vida. Ellos me guian.

Mientras, todo está bien.

Incluso si me pierdo, eso será pura sombra. Y la sombra, aunque existe, no es real.

Solo la Luz es Real.

¡Feliz Ahora!

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La memoria

IMG_0591Todo lo que Es Verdad carece de memoria, porque la Verdad Es sin tiempo.

La mirada secreta

La madre está perdiendo progresivamente la memoria. Parece que vaya perdiéndose a si misma: no sabe que es lo que le gusta y lo que no; no sabe si conoce o no conoce un lugar, una persona, etc. Los que están a su alrededor también lo viven así, creen que están perdiéndola, que está “yéndose en vida”. Cada vez la reconocen menos, casi diría que al mismo ritmo que ella les va olvidando. Sienten una despersonalización, una pérdida del yo conocido. Y esta situación remueve el corazón, el cuerpo y la mente de todos los que la quieren. 

Mientras, la mirada secreta se pone a investigar, de brote en brote, espontáneamente y así, de instante en instante, va colocando sus flores de verdad en el centro de quien esto escribe, como una ofrenda de comprensión, de paz, de confianza sin fisuras… para todos.

Me doy cuenta de que si siento que la madre está perdiendo su identidad, es que había hecho su identidad de memoria. He confundido sus gustos con ella. He confundido su forma de comportarse con ella. He confundido su capacidad intelectual con ella. He confundido sus conocimientos con ella. He confundido sus habilidades con ella. He confundido sus recuerdos con ella. Sin embargo –¡Ay, Mirada, que gran regalo es tu presencia!-, la madre ya era quien es antes de tener unos gustos concretos; antes de comportarse de una forma habitual, antes de conocer unos conceptos, antes de aprender unas habilidades. En verdad cuando la memoria se desintegra, ¿se desintegra la identidad? ¿no será que creí que yo era aquello que la memoria hace posible?

En nuestra civilización, hemos aprendido a vivir desde la mente, desde los conocimientos más básicos -“this is a table”-, hasta los más complejos y científicos. La pérdida de memoria pone en jaque lo aprendido pero ¿pone en peligro lo que somos?

La mirada secreta me hace saber que nunca olvida nada, y no olvida nada simplemente porque no tiene memoria. En Su mundo, -me chiva-, todo acontece de instante en instante. Bueno. Ni siquiera eso. En Su mundo, todo acontece en un solo instante.

Todo es nuevo en este único instante…

En estos días anda el ser humano tratando de vivir en el ahora. Pero,

vivir en el Ahora, no es vivir en el presente.

El presente es una referencia temporal, un corte en el tiempo que se da entre un pasado y un futuro. Cuando vivo en el presente vivo en el tiempo y eso me invita a comparar una situación con otra y me invita a juzgar, por ello

en el presente, sufro.

Más vivir en el Ahora es vivir en la verdad de que todo está aconteciendo en este instante sin tiempo. En el Ahora no caben las comparaciones ni los juicios. Solo hay lo que hay. Por eso

en el Ahora no hay sufrimiento.

En el Ahora iluminado por la mirada secreta, además de estar libre de juicios, se vive en paz porque se ve que lo que hay es lo que tiene que haber, porque es lo único que existe, aunque yo no lo entienda…

Al perder la memoria sólo perdemos aquello que, para existir, necesitaría ser recordado. Pero todo aquello que de hecho existe en el momento actual, eso no necesita de la memoria.

Aquello que existe en este instante sin tiempo solo necesita de una cosa para Ser: el darse cuenta, la conciencia.

¿Será la madre Eso?

Con el Amor que es la naturaleza de este único Instante,

¡Feliz Ahora!

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EL PRESENTE Y EL AHORA

-¿Dónde está el presente?
-Aquí
-¿Dónde?
-¡Ay! ¡Se fue!

chiste de la Mirada Secreta

Desde hace un tiempo, el presente se ha puesto de moda.

Cuando hablamos de vivir en el presente o que sólo podemos vivir plenamente si vivimos en el presente, todos los que nos consideramos personas algo profundas, asentímos seriamente. Vivir en el presente…

me pregunto si podemos vivir en otro sitio que no sea el presente…

Los más radicales de entre nosotros desechan con toda su voluntad, pararse a recordar o a proyectar en el futuro: -¡Hay que aprovechar el momento presente!- dicen. Y quizás lo que quieren decir es que debemos poner toda nuestra atención en lo que está sucediendo “aquí y ahora”. Así que parecería que, dentro de este círculo, unos creen que deben vivir en el presente (que recordar o hacer planes también vale) y otros que deben vivir el presente. Pero en ambos casos, ese pequeño yo inventado está haciendo de las suyas: creencias y más creencias…

La mirada secreta ronda, ronda desde hace ya un tiempo. No está tranquila. Percibe que algo se está escapando. Algo trascendental…

Vale. Obediente, empieza la investigación. Vivir en el presente…¿qué es esto del presente? Parece que llamamos “presente” a una franja de tiempo que se dá entre el pasado y el futuro. Pero ¿cuán amplia ha de ser la franja? ¿a qué presente nos estamos refiriendo?. El presente para unos puede ser este segundo y para otros puede ser este ratito, o esta época de la vida. Sea como sea que lo entendamos, este presente tan famoso parece estar relacionado con el tiempo.

El tiempo… si no existiera ni el pasado ni el futuro, ¿podríamos saber que es el presente? Este presente temporal existe en relación a sus compañeros, no existe por sí mismo. Y cuando hablamos de ubicarnos en el presente, seguimos en el tiempo, en el pequeño yo que creemos ser, en la mente que percibe lo que acontece. Este presente del que tanto hablamos y al que no podemos atrapar a menos de que lo estiremos, es lo que está pasando en la vida, es la escena actual del teatro de la vida. Y la vida, una sucesión de presentes, una sucesión de escenas.

Pero ¿no intuís que hay más?

De pronto, la mirada secreta me regala la imagen de la pelota de baloncesto rodando velozmente sobre la punta de un dedo… La pelota moviéndose con rapidez, pero sin ir a ninguna parte… girando sobre su propio eje y completamente aposentada en un sólo punto… un sólo punto inmóvil, quieto… Un punto que sostiene todo el movimiento de la pelota y la pelota en sí…

Y entonces surge la imagen de una personita moviéndose a su vez por la pelota convertida en un planeta… cambiándo de sitios -el sitio de ayer, el de hoy, el de mañana-. Y me pongo a componer un dibujo que lo pueda explicar mejor:

Tiempo y espacio moviendose en su realidad relativa, sostenidos en un sólo punto de quietud permanente.

Escenas que acontecen, una tras otra, en un único escenario inmóvil…

…la mirada secreta va posando sus granitos de intuición en el silencio de esta mente, el corazón late deprisa, la alegría de un nuevo descubrimiento…

Y aunque el diccionario de la RAE define como sinónimos las palabras “presente” y “ahora”, dejádme que más allá de los problemas lingüísticos, a este punto le llamemos “EL AHORA”

El Ahora, del que surgen todos los presentes, que sostiene todos los presentes y todos sus contenidos, incluida esta pequeña persona…

El punto. El Ahora. Donde no hay movimiento, no hay tiempo, no hay espacio. El Ahora, eterno, porque es sin tiempo, es el escenario inmutable en el que van sucediendo los diversos presentes, o ningún presente. El ahora pertenece a una nueva dimensión. Y la mirada secreta me dice que es una puerta a la verdad, a la eternidad.

Y ¿qué pasa con la persona? ¿donde se coloca? La persona ¿es un acontecer en el Ahora o es el Ahora en sí? La mirada secreta me susurra que la persona es un acontecer en el ahora, porque todo lo que existe está sujeto al tiempo y a la relatividad: existe porque un día no existió y porque un día dejará de existir, ubicado en el movimiento del tiempo y del espacio. E

igual que puedo estar atendiendo lo que está ocurriendo en esta escena (presente), puedo ir más atrás, incluyendo a esta persona en la escena y darme cuenta de que soy ese escenario que todo lo contiene…

El tiempo, la mente y el ego ocurren en el presente…

si no hay tiempo, no hay ni mente ni ego

si no hay mente, no hay ni tiempo ni ego

si no hay ego, no hay ni tiempo ni mente

Cuando no hay ni tiempo, ni mente ni ego, entonces ¿que queda?

Si podemos encontrar ese lugar imperturbable que no es afectado por nada, inmutable -porque no cambia-, pura quietud infinita y eterna…

si podemos encontrar ese punto del que nada ni nadie puede huir, pues es donde todas las manifestaciones de la vida acontecen, de donde surge y donde se apoya la dimensión de la vida que conoce nuestra mente…

si podemos encontrar el Ahora, nos daremos cuenta de su verdad infinita.

Vayámos más allá del presente, descubramos la verdad.

¡Feliz AHORA!

*foto de encabezamiento cedida por ikibcn.com

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