Archivo de la categoría: compasión

El amor que cura

foto-mirada

“La compasión sin egoismo es hija del verdadero amor.”

La mirada secreta

a

a

a

aaEn este nuevo día, acariciado por la brisa del eterno anhelo, el mar infinito brilla resplandeciente. Cada sonido de agua y viento es un bella nota en la sinfonía de la vida; cada ola, cada reflejo del sol en la cresta, una nueva coreografía en la creación del Instante.

El viento suave de la mañana  trae consigo la inspiración de la mirada secreta.

Vuelve a rondar la compasión, expandiéndose …

La niña lucha por su vida en el hospital, mientras el novio de la madre siente su dolor. Le duele porque la ama. Y porque la ama, le cura abrazándola y estando a su lado día y noche… El hermano desapareció, quizá asesinado, dejando dos pequeños y una esposa desesperada tras de sí. La hermana siente el dolor de su madre porque la ama. Y como la ama, la cura guardando su dinerito y enviándole de a poquito para hacerle más fácil la pena… La chica llora por su corazón roto, mientras el chico siente su dolor porque la ama. Y como la ama, la cura llorando con y por ella. La abuelita no entiende nada, mientras su esposo se duele. Se duele porque la ama. Y como la ama, la cura sosteniéndole con amor la desorientación de ella.

Nos duele el dolor del otro porque amamos. Y porque amamos, curamos su dolor

Si, hay dolor en la vida. Dolor que no podemos comprender. Pero, entre lágrimas, el alma sonríe con dulzura. A un dedal de dolor reparten los que aman un mar de amor. Esta es la compasión del alma limpia de egoísmo. Es el alma que opta por dar amor en vez de hundirse en el derrotismo.

La compasión es como el amor se expresa frente al dolor.

Y cuando se ama, el dolor se suaviza, se pacifica, se aligera. Amar al otro es llenar el corazón del otro de amor, aunque esté llenito de tristeza. El amor es muchísimo más potente que el dolor.

En el amor, todo dolor es sostenido.

Dime mirada, ¿como no sentir paz cuando sabemos del Amor?  El Amor, la energía más poderosa, el aliento de la Verdad.

Hoy, mientras el sol calienta los cuerpos y el viento seca las lágrimas, el alma se inclina agradecida a la mirada, desvelada ya la visión al Amor que nos hace Ver.  Realmente, el Amor nos salva.

Y si. ¡Feliz Ahora!

Etiquetado , ,

Sobre la compasión

IMG_8283“Llena tu mente de compasión”

El Buda

a

Se despierta el niño gritando y llorando en mitad de la noche. Al oír los gritos, corre la madre a su lado. Le abraza, le susurra al oído …”todo está bien”…”solo ha sido un mal sueño “…

El niño habla de un monstruo que le perseguía y le quería hacer daño. La madre le deja hablar mientras le mece en sus brazos amorosos… “todo está bien” le sigue susurrando. Y en ese arrullo, el niño se va calmando, deja que la pesadilla se desvanezca y se vuelve a dormir, confiado… Así es como cura el verdadero amor.

La mirada investiga hoy el sufrimiento, el sufrimiento creado en la mente por lo que creemos que tendría que ser de otra manera, por lo que la mente interpreta, supone, imagina, desea, rechaza, sueña. El sufrimiento, a diferencia del dolor, nunca está ubicado en el presente tal cual es, siempre está en lo que pensamos del pasado, lo que tememos del futuro o lo que pensamos del presente. Vivir de lo que la mente dice es un no vivir, un no vivir que nos hace sufrir mucho ahora. Los seres humanos sufrimos mucho, muchísimo a nivel mental aunque la mayor parte del tiempo si alguien nos preguntara que problema tenemos que nos haga sufrir justo ahora, la respuesta sería: -ahora, justo ahora, emmmm… ninguno, pero…-   O bien sería toda una explicación de un presente interpretado… Es muy muy chocante ver por lo que sufrimos con la mirada limpia de pensamientos. De hecho, es muy chocante descubrir que

sin pensamientos puede haber dolor pero no sufrimiento.

El sufrimiento que sentimos no es una sensación imaginada ni supuesta ni interpretada ni soñada. El sufrimiento lo sentimos de verdad, como el niño que tiene una pesadilla sufre de verdad. Lo que ocurre es que aquello que nos hace sufrir casi nunca lo ponemos bajo la luz de la mirada despierta, sino que nos quedamos hipnotizados por el sueño que está creando la mente. Y

tanta realidad le damos a lo pensado, tanto sufrimos.

Imaginaros que en la escena nocturna anterior, la madre cogiera al hijo de la mano y se pusiera a correr por la habitación para huir del monstruo. O llorara desesperada junto con su hijo… Y sí, quizás trataría de buscar una solución para liberar a su hijo del monstruo… No sé, no sé si eso puede ser un acto de amor o más bien sería una caída al mismo sueño que está teniendo el hijo.

Ve la mirada secreta. Ve y ama. Y vuelve a susurrar en el ojo abierto:

Sufrir con el que sufre no puede ser un acto de Amor.

¡Dios mío! ¡Qué tremenda la mirada con esa claridad que nada deja de mirar! Sigo escuchándola, a ver dónde me quiere llevar…

Nos hemos creído que sufrir con el otro o sufrir por el otro es un acto de amor. Y quizá si. Pero quizá solo en el mundo de los sueños. ¿Cómo podríamos sufrir igual que sufre el niño si vemos que el monstruo es una imaginación? Sufrir con otro solo da más realidad a la pesadilla -sigue susurrando la dulce mirada.

En el Reino del Amor, el sufrimiento no existe.

El sufrimiento es hijo de la ignorancia (o del sueño, o del pecado, que viene a ser lo mismo). Cuando vemos el contenido del sufrimiento, nos damos cuenta de que “todo es del color con el cristal que se mire”, no tal cual es (sin cristal alguno). Pero cuando tenemos una pesadilla, mientras estamos soñando sufrimos. Y aunque lo soñado no sea real, el sufrimiento si que lo vivimos. Lo vivimos con tanta intensidad como realidad le damos al sueño. No podemos dar realidad a aquello que hace sufrir al otro (y ojalá pudiéramos hacer lo mismo con nosotros mismos), pero sí que damos realidad a su sufrimiento. ¿Ves la diferencia?  Y aquí, en ese dar realidad al sufrimiento del otro, no se despierta un sufrimiento empático en nosotros, sino la compasión.

La compasión no es sufrir, es amar. Es amar al otro. Es comprender que sufre, que siente dolor. Es saber que el dolor que siente le hace daño a la vez que comprendes que su mente le tiene atrapado. Es confiar en que todo está bien, aunque en ese momento la persona no lo pueda ver. Siempre. Es, como la madre, dejarle sacar sus monstruos, mientras le ama y le comprende. Sólo eso.

La compasión verdadera es amor más comprensión.

La compasión es un acto de amor, profundo, limpio. La compasión exhala paz, seguridad, confianza desde la humildad de saberse pequeñas hojas a merced del viento de la mente, tantas veces huracanado. La compasión, la verdadera compasión no quita ni una brizna de poder al que sufre. No es la piedad del que se siente por encima y da la “limosna de una buena obra” al pobre desgraciado que lo está pasando mal, para el beneficio propio de sentirse “bueno” durante un rato. La compasión es sentir que el otro y tu sois uno, es el socorro que la mano derecha da a la izquierda cuando esta duele (querido Thich Nhat Hanh). El Amor es unión. Unión de lo verdadero del otro con lo verdadero que hay en ti.

La compasión también es comprensión. La madre de nuestro relato simboliza la mirada despierta que ve. La mirada despierta puede VER lo que es sueño como tal (sueño=creación mental). Por eso comprende. Porque ve. Y por eso no sufre con el otro, por el otro. Porque ve. Y es aquí, en esta mirada donde vive siempre el amor, la  paz, la comprensión, la compasión que nada tiene que ver con la empatía mal entendida (ponerse en el lugar del otro y quedarse ahí).

La compasión no es sufrir, es amar. Es amar al otro. Es comprender que sufre, que siente dolor y saber que ese dolor es producto de un sueño del que puede despertar. Por eso, la compasión es confianza plena en que todo acaba bien. Siempre. Lo que nos hace sufrir se desvanece en el amor, en la confianza. Podemos soltar cuando confiamos, como el niño que se vuelve a dormir arrullado por la madre que ve.

La compasión es uno de los frutos de la mirada que ve. Dulce fruto que es bálsamo de cualquier sufrimiento.

¡Bendita mirada!

¡Feliz Feliz Ahora!

 

 

 

 

La compasión comprende al que sufre porque le ve perdido en su sueño.

Etiquetado , , ,
A %d blogueros les gusta esto: