El florecimiento de la verdadera humanidad

Cuando dejo de pensarme, muero al yo. Entonces soy amor. Soy libertad.

La mirada secreta

 

 

 

A poquito me he ido dando cuenta de que he pasado toda mi vida pensándolo todo, pensando sobre la vida en vez de viviéndola. También me he dado cuenta de que mi manera de pensar siempre partía de un mismo punto de referencia: yo. Mi persona, mi corazón, mis opiniones y ya por prolongación, mi gente, mis cosas, mi casa, mi país, mi mi mi mi mi…
La mirada secreta me ha ido enseñando cómo cambia todo -el mundo entero-, al cambiar mi mirada de perspectiva: en vez de mirar desde mis pensamientos, mirar desde el silencio de mi. ¿Cómo? Dejando de pensar.me

¡Qué raro es no pensar en mi! Y aún más raro es dejar de pensar desde mi. Lo que hoy me dicta la mirada secreta, -limpia, fresca, nueva, que nada piensa- va calando más y más y en ese calar, la libertad sin pronombres va siendo identidad…

En ese Ahora que empieza nuevito eternamente, la mirada nos regala los vislumbres de verdadera humanidad:

Cuando no me pienso, nada me falta. Y aún sin pensarme, siento agradecimiento sin desear nada.
Cuando no pienso en mi, hay completitud sin nada que ambicionar.

Cuando no pienso desde mi, no puedo juzgar. Pierdo mi punto de referencia. Cuando no me pienso, solo veo. Y en este ver, brota espontánea la comprensión de lo que hay, sin ideas ni opiniones.

Cuando no pienso en mi, nada ni nadie me puede faltar. Veo los hechos y por la comprensión surge la compasión espontánea. Cuando no me pienso vivo en un estado extraño de perdón-sin-agravio.
Cuando no pienso en mi, hay lo que hay y nada más.

Cuando no me pienso no hay orgullo, ni culpa, ni envidias, ni soledades. Cuando no pienso en mi, surge de forma natural la disponibilidad y la generosidad.

Cuando no me pienso, hay amigos pero no hay enemigos.
Cuando no pienso en mi, hay amor pero no puede haber odio.
Cuando no me pienso, hay paz sin sufrimiento.

¡Qué descubrimiento tan grande, querida Mirada Secreta! Ya no necesito ser mejor persona. Cuando dejo de pensarme, todo lo que surge es bueno. Y no sólo para mi, sino para el todo. Y es que ¡todo lo bueno es lo natural!

Será que cuando no pienso en mi, no me vivo separado de ti ni de la tierra ni del cielo. Cuando no me pienso, no hay separación. Podría decir que yo soy todo o que todo es yo.
Cuando no pienso en mi, descubro lo que soy.

Cuando no me pienso, florece mi verdadera humanidad.
¡Feliz Ahora!

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5 pensamientos en “El florecimiento de la verdadera humanidad

  1. Antonio dice:

    Tal vez has dejado de pensar y has dejado de escribir para solo vivir.
    Gracias por iluminar el Camino.

  2. chicobonanza dice:

    ” Entonces soy amor.” Gracias por compartir!

  3. Malgastamos demasiado tiempo pensando sobre la vida en lugar de vivir simplemente. Me gustó. Besos a tu alma.

  4. Mi cafe y yo dice:

    Que sabiduría del ser. Bellísimo. Inmortal. Un abrazo con el alma.

  5. Florencia dice:

    Que cierto y hermoso lo que dices, aveces no nos damos cuenta en el egoísmo que vivimos por pensar solo en nosotros y muchas de las veces inconscientemente, pensar en los demás antes que en ti siempre da paz incomparable 💕 Saludos y abrazo grande.

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