Camina hacia atrás

“Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas”

Mateo 6:33

Desayuno frente a la ventana que da a la naturaleza. Veloces pasan los pajaritos, los abejorros, las lagartijas… Se mecen dulcemente las ramas del pino, señalando la presencia de una ligera brisa, fresquita por lo nuevo de la mañana. Las nubes, blancas y grises, pasean por los caminos invisibles del azul celeste. El silencio es tan intenso que la persona queda bañada en su serena nada.
Y la mirada secreta empieza a hablar -a la mirada le apasiona hablar cuando el Silencio cubre la tierra con su manto-.
En la naturaleza, cada elemento cumple bellamente la función para la que fue creado. De ahí la paz, la armonía, la belleza, la libertad, la unidad que nos inspira la naturaleza. Desde una hormiguita afanosa hasta el pino que se ve desde mi ventana; desde las anchas losas de granito hasta la solemne águila que surca los cielos de su reino, todo vive en perfecta armonía. Cada ser, pequeño o grande, haciendo ni más ni menos lo que le toca hacer, para su propio bien y el bien del Todo, es un bien inseparable en la expresión de la Vida Una. 
Pero, ¿y el hombre? Ese hombre que se cree en la cabeza de la evolución y está siendo el elemento que, al vivir en su fuero interno conflictos, desarmonía, fealdad, y atrapamiento, inunda la Vida de eso. Perdido en su endiosado pensamiento, desconectado asombrosamente de la naturaleza y del universo… en su caminar pensado todavía no ha (re)encontrado aquello para lo que fue creado.
Y mientras insista en encontrarlo buscando en su mente, más enredado y dolorido vivirá. Como cuando caes en medio de las zarzas y conforme más te remueves y luchas por salir, más te las clavas y más atrapado estás. Para salir de las zarzas, si es que alguna vez te ha pasado, has de quedarte quieto quieto y observar, para poder soltar cada pincho haciendo el recorrido inverso. Así se libera uno de las zarzas…
La función para la que fue creado el hombre quedará expuesta a la luz de la mente cuando perdamos la separación, cuando hagamos el camino inverso, cuando volvamos a sentirnos conectados con la naturaleza y el universo -al que estamos conectados eternamente sin que nos percatemos de ello-. Mientras, en el mundo del hombre seguirán reinado el desasosiego, la desarmonía y el dolor.
Los caminos de descubrimiento y de realización de nuestra verdadera función son infinitos, tantos como seres humanos hay. Pero a los pies de la cima (del Cielo), antes o después, nos hemos de encontrar con el Silencio -con el silencio de pensamiento, emoción e identidad-, hacernos nosotros mismos silencio en el que se desvanezca nuestra idea de ser y todo lo demás que creemos saber. Así se empezará a escalar hacia la cima, la cima de la realización, el Cielo en donde nos esperan la hormiga, el pino, las piedras y el águila.

A la cima se llega caminando hacia atrás, saliendo del enredo por donde entraste.

El Silencio no está delante. De ahí que tengamos que hundirnos en nosotros mismos para llegar. El cielo no está arriba ni adelante. 

El cielo es el estado de donde partimos, extraviándonos.

Hemos de dar marcha atrás hasta volver al cielo que está Aquí y Ahora. Y saber que 

aquel que torna del Cielo no es el que se fue.

 El camino recorrido, el extravío y la vuelta, fueron necesarios. Esta fue la preparación del hombre para que un dia pueda realizar la función para la que fue creado (a más evolución, más se tarda en caminar. Eso le sucede a cualquier animal :).

Caminando marcha atrás para salir del enredo llegaremos a los pies de la cima. Allí esperaremos a que el Silencio nos venga a buscar y allí descubriremos lo que siempre estuvo pero que no veíamos.

En el encuentro con el Silencio, queda el ser humano liberado de todo lo que creyó, la paz empapa el cuerpo, la mente y el corazón.

 Y es el propio Silencio el que a sus espaldas nos carga y corona la cima de la realización. Lo que descarga allí no es lo que un día cargó. De la cima baja el ser humano verdadero, la mirada limpia y clara como limpios y claros su mente y corazón, cumpliendo la función para la que fue creado, para su bien y el bien del Todo, inseparables como siempre han sido. Entonces la Tierra será el Cielo como lo es ya para la hormiga, la piedra, el pino y el águila. Pero ¡sabiéndolo!

¡Feliz Ahora!

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2 pensamientos en “Camina hacia atrás

  1. Anónimo dice:

    camino hacia atrás, no hay un querer llegar a sitio alguno, desenredándome de lo que creo a cada paso, som portats a espaldas de un sherpa silencioso, en la cima SatChitAnanda, no hay descenso, camino hacia atrás, todo está en la mirada
    GRACIAS MIRADA

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