Del dolor al amor

IMG_7872Comprender es amar.

Consuelo Martín

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Durante muchos años, acompañé a personas en su última etapa de vida.  Las personas que en el momento de morir estaban lúcidas solían hablar de un sólo tema. En esos momentos, todo lo demás dejaba de existir. El trabajo, los logros conseguidos, el dinero y las posesiones no tenían ninguna importancia, aunque la persona hubiera vivido para ello. Todo dejaba de existir excepto una sola cosa: el AMOR. Era igual que la persona fuera joven o vieja, de un estrato socioeconómico u otro, fuera más o menos culta o fuera o no creyente. Su principal reflexión, aquello con lo que se iban de esta vida, se resumía en el amor que habían recibido y dejado de recibir y en el amor que habían dado y dejado de dar. Si el balance que sentían no era bueno, había dolor.

Había dolor si sentían que no habían recibido amor. Había dolor si sentían que no habían dado amor. Si habían recibido amor pero no lo habían dado, también había dolor. Pero si no habían recibido amor pero habían dado, había paz, una paz profunda. Estas eran las personas que morían en paz. Si estas personas también habían sido amadas, ¡la paz seguía siendo la misma! Lo importante, lo que marcaba la diferencia era el amor que ellas habían dado y dejado de dar. Sin yo darme cuenta, las personas que morían me enseñaron a vivir, me enseñaron que

lo más importante en la vida es el amor que damos.

Pero a veces es muy difícil amar. Es muy difícil amar especialmente a aquellas personas que creemos que nos han hecho daño, que creemos que nos hacen daño. Los buenos propósitos caen como castillos de naipes cuando nos sentimos maltratados.

¿Por qué? ¿Por qué no podemos amar también a los que nos insultan, manipulan, maltratan? ¿Qué es lo que nos impide amar?

Cuando en este mundo (el mundo interpretado), alguien nos hace daño, nos sentimos muy mal. Ese dolor no es un dolor ajustado al momento en el que se hace la herida, sino que es un dolor que dura y dura y dura. Es un dolor que sólo parece curarse si el “agresor” nos pide perdón. Entonces, parece que podemos soltar el dolor. Vamos, que alguien me hiere y ese alguien es quien va a tener también que reparar la herida y mientras yo sólo puedo llorar, odiar o hundirme. Pero ¿y si las cosas no fueran así de verdad? ¿y si lo que nos ocurre fuera algo que nunca antes habíamos visto?

Aquí está la mirada secreta, siempre alumbrando con su luz nueva, siempre dejando la mente calladita frente a la claridad de su presencia.

Dice la mirada que nuestra infelicidad por la estocada recibida nada tiene que ver con quien nos hirió. Nuestra infelicidad tiene que ver con que

al sentirnos heridos dejamos de amar.

¡Dios mío! ¡Nunca lo había visto así!

Nos sentimos mal, no porque nos hayan hecho daño sino porque dejamos de amar…

Vale, querida mirada. Lo veo. Veo que me siento mal si dejo de amar. Pero ¿por qué dejamos de amar?

Ayer corté unas rosas del jardín. Bellísimas, generosas, se entregaban a mi cesta. Andaba yo feliz. Y en estas, la más bella de todas, la que hace estallar el corazón con el increíble perfume de su esencia, al ser cortada me pinchó. Brotó la sangre. Cuidadosamente me llevé el dedo a la boca para, después que remitiera el dolor puntual, seguir creando el ramo de belleza, sin que el pinchazo hubiera alterado en nada la felicidad.

¿Por qué dejamos de amar a quien nos hiere?

Y la mirada secreta me habló con su lenguaje de silencio luminoso y me dijo:

– Mira cómo seguiste amando la rosa que te pinchó. ¿Por qué la seguiste amando?

Esta pregunta de la mirada fue suficiente para comprender.

Seguí amando a la rosa porque no la culpé del pinchazo. La rosa tiene pinchos y no puede evitar hacerte daño si la coges por los pinchos.

¡Eso es!

Todos somos como las rosas. Todos somos belleza y todos tenemos pinchos.

La belleza es nuestra esencia. Y los pinchos, nuestro yo psicológico. Esa es nuestra doble naturaleza.

Nadie es culpable de sus pinchos, de la misma forma que nadie es el creador de su belleza.

En el plano de los pinchos, vive el dolor. En el mundo de la esencia, vive el amor. Cuando siento el dolor de tu pinchazo, son mis pinchos doliéndose. En este mundo no hay amor. Cuando alguien nos pincha no puede hacer otra cosa. No es culpable de ello. Cuando alguien nos pincha, lo hemos cogido por los pinchos, estamos relacionándonos ambos desde nuestro yo psicológico. Y

sólo en el nivel psicológico podemos sentir dolor.

Nadie es culpable de ello. Como la rosa no es culpable de sus pinchos.

Si me doy cuenta de que la persona no es la culpable de mi dolor, entonces quizás la podré seguir amando. Y si la sigo amando podré seguir viviendo en paz y plenitud. Y si sigo viviendo en paz y plenitud, podré seguir dando al mundo lo mejor de mí, incluso a aquel que aparentemente me hirió o cuando sea yo quien hiera.

¡Feliz Ahora!

 

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8 pensamientos en “Del dolor al amor

  1. Hay una frase que dice: “El amor es el motor del mundo”.
    Un abrazo.

  2. Cecilia dice:

    Cierto que somos felices cuando amamos, es algo que podemos experimentar. Sólo añadir que el amor es nuestra identidad, nuestra esencia, porque el que nos ha creado, Dios, es Amor, así lo define el Evangelista Juan (1ª Jn 4,7-11) y Él nos hace partícipes de su Ser, somos hijos suyos. San Pablo después de un experiencia vital de Dios, que lo transformó totalmente, escribe en su 1ª carta a la Comunidad de Corinto (1 Co 13, 4-8): El amor es paciente, es servicial, no es envidioso, no se jacta, no se engrie, es decoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo cree, todo lo excusa, todo lo espera, soporta todo, porque el Amor es Dios. Jesús, el Hijo de Dios se hizo hombre precisamente para mostrarnos ese Amor de Dios por nosotros y para que podamos acudir a Él que es la “fuente” del Amor, cuando nos sintamos sin Amor. Perdón por alargarme

  3. Maria A. dice:

    Ahora sigo desde el pensamiento y la emoción;
    Darse cuenta (cerca de la esencia del Ser) de que la persona que te hirió no es culpable ya es MUCHO!!
    Comprender: Touchée

    Amarla.!!!

    Es otro nivel!! !!demasiado !!

    Lo mejor de mi para tI
    MIRADA GENEROSA

  4. Maria A. dice:

    Touchée au centre de mi coeur !!!

    ESO- que escribe la mirada y el testimonio que transmite
    es un regalo que no se como agradecerlo!!!

    La mirada ha saltado al otro lado

    y ha atrevesado lo que parecía imposible!!!!!!!

  5. Anónimo dice:

    Ufff aquesta reflexió és de les que no et deixa indiferent i en acabar de llegir-la et queda tan clara la comprensió que no hi ha marge a treure ni afegir res més. M’ha travessat de cap a peus com una llança i en acabar, ha surgit del moll del ós: T’ha quedat clar? Ben clar? No hi ha més volta ni revolta!! Doncs àpali, aquest és el camí i no s’hi val a buscar dreceres. Gràcies Mirada, aquets cops de llum son brutals!!

  6. evaledesma1 dice:

    Que bien expresado lo que ha resonado en mi interior estos días. Gracias.

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