La pureza y la Verdad

IMG_6824“De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”

Mateo, 18:3

a

a

Como dice mi querida Consuelo, no se trata de ser niños, sino de ser como niños. Así es. La Verdad no se puede vislumbrar más que con una mente y un corazón que sean como los de un niño. Pero, ¿cómo son la mente y el corazón del niño?.

El diccionario define la pureza en términos negativos (negativo fotográfico) de ausencia. Ausencia de mezclas, de intereses, condiciones, excepciones, restricciones, construcciones…

la pureza es ausencia

¡Ay, la Mirada! En todo derrama su buena nueva. En todo ve lo que nunca fue visto. Y todo lo que ilumina lo convierte en bendición…

Aquí empieza a mostrar Su luz sobre la pureza.

La mente pura no es una mente llena de erudición, que muestra un correcto pensar, inteligente, brillante, que sabe de todo, que se expresa con elegancia y fluidez. No es una mente llena de preceptos éticos, de valores morales, de directrices justas. Esa no es una mente pura porque, lo que es erudición un día puede ser ignorancia al siguiente. Lo que es elegancia y fluidez para unos puede ser amaneramiento y pesadez para otros. Lo que es ético o moral en un tiempo puede pasar a ser inaceptable. Lo que es justo aquí puede ser injusto allá. La mente que hemos creído que era pura, es una mente volátil, manipulada y manipulable. Y la pureza es intocable -sino, ya no sería pureza-. Entonces, ¿qué es una mente pura?

Una mente pura es una mente vacía. Es una mente valiente, que ha soltado todo lo que creía saber y ahora, realmente, vivencialmente, ha descubierto -como decía el sabio- que lo único que sabe es que no sabe nada.  Sólo una mente vacía, limpia de todo pensamiento, una mente que ha dejado caer todo lo aprendido, una mente como la de un niño puede llegar a ver la Verdad. Y eso es así porque la Verdad es incognoscible, no se puede llegar a conocer. Por eso,

todo lo conocido no es  del reino de la Verdad.

¿Y el corazón? El corazón puro no es el corazón que está lleno de buenos sentimientos, como  se suele entender. No es un corazón que ayuda a los demás, que da a los que no tienen. No es un corazón que se sacrifica por los demás, que ama a todos, que rechaza las emociones negativas, que tiene buenos propósitos. Ese no es un corazón puro porque mis buenos sentimientos pueden no serlo para ti. A veces, querer ayudar a los demás puede ser intrusismo, dar a los que no tienen puede ser contraproducente, sacrificarse puede colocar al otro en un estado de deuda, amar a todos puede ser una trampa, rechazar las emociones negativas  y tener buenos propósitos implican juicios de valor. Este corazón que hemos creído que era puro, es un corazón volátil, manipulado y manipulable. Y la pureza es intocable -sino, ya no sería pureza-.

Un corazón puro es un corazón vacío. Es un corazón valiente, que ha soltado todo lo que sentía y ahora, realmente, vivencialmente, ha descubierto que lo único que siente es una apertura vacía, limpia de emociones. Un corazón que al verse liberado de los pensamientos, deja caer todas las reacciones emotivas que ha ido aprendiendo con los años. El corazón puro es un corazón como el de un niño, libre de todas las emociones condicionadas y es ese el que puede llegar a sentir la Verdad. Porque la Verdad es Amor sin que haya un “pequeño yo” que siente amor.  Y

sólo un corazón vacío puede ser llenado por la Verdad que es Amor.

El niño suele ser egocentrado aunque su mente y su corazón todavía no han sido condicionados del todo. Por eso no hemos de ser niños, egocentrados, sino ser como ellos, que todavía están libres de programaciones mentales y emocionales.

Es imprescindible que la persona quede desocupada de pensamientos, emociones y conductas condicionadas. Es fundamental que la persona quede vacía para que la Verdad pueda expandirse.

Así enseña la mirada secreta.

Así anima a desocupar esta persona, a vaciarla, y en esa pureza, la Verdad pueda reflejarse sin distorsión alguna.

Si la Verdad es lo más importante, lo único, vayamos pues. ¡Seamos valientes y vivamos desde la nube del no saber! En un instante, la paz del vacío-de-mi será nuestra identidad conocida. El resto no es cosa nuestra…

¡Feliz Ahora!

 

Anuncios
Etiquetado , , , , , ,

5 pensamientos en “La pureza y la Verdad

  1. Anónimo dice:

    Si, la Verdad, ese Misterio Sagrado, en un instante, nos arrebata Todo, el pensamiento, los sentidos, las percepciones, … qué maravilla quedarse ahí, vagando por esa Tierra de Nadie y de Todos… Aprendamos a vivir con los pies en esta tierra mundana y la cabeza en Aquella Tierra insondable ¡Esa es la grandeza del corazón valiente!

  2. Antonio dice:

    ¡Ay Mirada tanto tiempo muda!… pero esta expresión seria lógica en el mundo del tiempo, del espacio, de lo que llamamos realidad aunque no el del “vacío”, que tu “describes” en tu entrada de hoy. Durante este silencio tuyo he podido oír algo que tiene mucho que ver a lo que hoy te aproximas. Una entrevista al neurocientífico Francisco de la Rubia en la que decía que los sentidos son ciegos, mudos, sordos, no tocan, ni huelen y que es el cerebro el que mediante impulsos recibidos por los nervios de cada sentido los transforma en corriente eléctrica que discurre por la neuronas permitiéndonos percibir la “realidad·. Así a grandes rasgos decía que la “realidad” que está allí, fuera es muy distinta de la que nosotros creamos con los sentidos. Mareas de energía a las que damos entidad. Por eso nuestro mundo es muy distinto del que perciben las plantas, los peces, los insectos, los pájaros, el resto de los mamíferos, etc.
    Citaba al empirista ingles George Berkeley cuando formuló la siguiente pregunta: “Si en un bosque cae un árbol, y no hay un órgano de audición que lo capte, ¿haría ruido o no haría ruido al caer?… y hoy la neurociencia contesta que no y no solo esto es que tampoco habría árboles.
    Y escuchando estas palabras sentía ese vértigo del vislumbre del Misterio extraordinario de la Realidad de lo que Es que está “ahí, fuera” y a la que nunca tendremos acceso por nuestros sentidos y nuestra mente. A no ser que lleguemos a ser vacío, el mismo que tienen los niños y que permite rozar con los dedos, desde la maravillosa sabiduría del no saber, ese Misterio que solo puede “saborearse” desde la “nada” y con el lenguaje del “silencio”…y que aparece cuando nos “quitamos” de en medio

  3. Thaïs dice:

    Pam…tal qual, imposible más claro!!
    Y digo yo: por qué nos empeñamos en complicarlo todo? Seguimos en modo “desaprendiendo”, gracias mirada, nuestras mentes se empeñan en resistir solo temporalmente, los despertares se van sucediendo!!

  4. Sara dice:

    GRACIAS…… Quiero desaprenderlo todo y VACIARMEEEEEE…… Voy a por ello¡!!!!

  5. antonia dice:

    Si si si !!! Que alegría escuchar esto, mi alma esta contenta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: