Preguntas y respuestas

IMG_5400  “Entréme donde no supe;
      y quedéme no sabiendo,
        toda ciencia trascendiendo.”
Juan de la Cruz
Un día de quietud fresca y nítida, la Mirada Secreta y yo andábamos paseando y a nuestras narices llegó el aroma dulzón de un algo. Inmediatamente se formó una pregunta dentro de mí. ¿A qué era debido ese olor? La Mirada, siempre al acecho, me hizo ver cómo mi mente se ponía a hipotetizar sobre ese algo: “podría ser el olor de una alga extraña… no, no. Seamos realistas. Seguramente es el aroma que viene con la brisa del camping más cercano… Si. Sí. Es eso”. Y con este pensamiento tan racional y tan cabal di por sentada la respuesta al enigma y seguí el paseo tan felizmente.
¡Ah, la mirada! ¡Cuánto iba a enseñarme a raíz de este episodio!
Poquito a poco,a lo largo de muchos días, el canto susurrado de la Mirada Secreta encendió una nueva investigación sobre las preguntas y las respuestas en este corazón entregado… Ahí os dejo lo que por ahora ha ido cantando la dulce mirada.
Cuando se desvela una pregunta en nosotros, una pregunta profunda, de esas trascendentes que nos acucian -y que no parece que ni pensadores ni científicos de todos los tiempos hayan podido responder definitivamente-, casi siempre lo que hacemos es tratar de hallar una respuesta.
Pero, a una pregunta que está más allá de lo racional, tratamos de contestarla con la mente racional. ¿Es eso posible? No parece que lo haya sido hasta hoy. La mirada ve que cualquier respuesta siempre será dada por la mente racional, la mente condicionada y vieja. Y esa respuesta será una respuesta que en sí invalidará todas las demás respuestas, porque si no lo hiciera, ya no sería la verdadera. Pero lo cierto es que si me mueve el amor a la Verdad, la sinceridad me hará responder siempre con un “no sé”. Entonces, ¿es ese el camino de la Verdad? ¿Buscar respuestas?…
Tampoco nos planteamos si la pregunta es la adecuada, es la pregunta-clave. Y, súbitamente, veo que ¡nunca me he planteado de donde vienen las preguntas!
¿Alguna vez te has planteado de dónde surgen las preguntas?
En vez de hacer la investigación sobre la respuesta posible, la podría hacer sobre el origen de la pregunta…. la pregunta-origen, que sería aquella pregunta que nos coloca en un lugar de incertidumbre, de inquietud, de movimiento interno intenso que ya no tiene ninguna otra pregunta precediéndola. Y frente a esa pregunta honda, profunda, nos podemos quedar allí contemplando la pregunta, solo la pregunta y dejando que esa pregunta haga un camino en nosotros…
Pero lo que solemos hacer, incluso en los ámbitos más trascendentales del ser humano, es volcarnos directamente en buscar la respuesta. ¿Por qué? Porque
damos más importancia a la respuesta que a la pregunta.
Claro que preguntamos para obtener una respuesta. Nos creemos que la investigación es la que se hace después de la pregunta, es lo que puede seguir a la pregunta. Sin embargo la mirada que nada conoce y todo mira por primera vez, anda estos días preguntándose si la verdadera respuesta a las preguntas no estará encerrada en la propia pregunta, o ¡quizá sea previa a la pregunta!…
La pregunta es como el olor del pastel en el alféizar de la ventana, que se diluye, no se ve y llega a sitios muy lejanos hasta la nariz del buscador. Y el olor le guía hasta su Origen.
La respuesta a una pregunta profunda podría estar escondida en la misma pregunta. De alguna manera podemos quedarnos solo con la pregunta sin tratar de encontrar una respuesta en la mente. Empaparnos de la pregunta, saborear la pregunta en sí. Y en ese inundarnos en la pregunta, quizá descubramos -no verbalmente ni racionalmente-, la verdad que hay escondida dentro de la pregunta. Cuando yo me sumerjo en la pregunta encuentro ese aroma de lo Verdadero.
En el caso de las preguntas profundas,
la pregunta es la que contiene el propio tesoro,
como la ostra contiene la perla. La pregunta no se puede desechar, sino que cuando la pregunta florece en uno, se convierte en sí misma en la respuesta, en la perla. Y cuando vives plenamente la pregunta, la respuesta jamás es una respuesta cerrada que deja afuera cualquier otro tipo de respuestas, sino que es una respuesta abierta e infinita, en la que uno se sumerge y en la que no hay límites. Es una respuesta infinita, ilimitada. Es un encontrar dentro de la pregunta el aroma de la Verdad. Y la Verdad lo incluye todo, nada deja fuera.
En el Origen de la pregunta están todas las respuestas, con tal claridad que en el Origen ya no hay preguntas…
Y al Origen llegamos remontándonos pregunta a pregunta y no persiguiendo ninguna respuesta.
La mirada secreta me acucia a ver de dónde brota la pregunta. Y si surge de otra pregunta más fundamental, mirar de donde brota esa… Al final hay una pregunta que ya no sabemos de donde brota. Ese es el Origen. Allí sólo podemos estar en silencio. Allí no somos nosotros quienes hemos de buscar. Allí solo podemos ser encontrados.
Quizá no se trate de hallar una respuesta sino de ser hallado…
Sumerjamonos en el Origen de las preguntas y quedémonos Allí.
¡Feliz Ahora!
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Un pensamiento en “Preguntas y respuestas

  1. Alberto Gómez dice:

    Así es.

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