Los discos rallados

Sólo reconociéndote esclavo, podrás liberarte.

La mirada secreta

Había una vez un hombre que vino a la consulta atribulado y avergonzado por una voz mental constante que no paraba de repetírle lo poca cosa que era, lo deficiente que era su trabajo creativo… Cuando llegó a la consulta, él se creía que lo que esta voz mental le decía, era verdad. De hecho, no se había dado cuenta de que la voz mental y él eran dos entidades separadas. Se había vivido en simbiosis perfecta con esa voz mental… Así que empezamos a investigar y a descubrir. A los pocos meses, el hombre veía con claridad que la voz iba por un lado y él por otro. Descubrió que él no podía hacer que la voz de su mente dijera cosas que le agradaran más de sí mismo, pero sí que podía no dar crédito a esa voz. Y cuando descubrió eso, se liberó de la influencia que la voz mental ejercía en él. Y así se fue de la consulta. Siguió su camino y nada supe de él hasta pasados un par de años… Un día me llamó y nos volvimos a ver. Venía sonriendo, aplomado. Su abrazo era un abrazo de iguales. Se sentó y me contó: “Estoy muy contento. El trabajo me va muy bien.¿Sabes? hace unas semanas ¡recibí un premio por mi trabajo!” Que alegría. Le felicité con mucho amor. Me sentía muy feliz por él. Pero no había venido a decirme que había recibido un premio, sino algo mucho más importante… “La cuestión -prosiguió sin dejar de sonreír- es que para entregarnos los premios, prepararon una cena de gala. Cómo te puedes imaginar, me preparé un discursito de agradecimiento para el momento en que dijeran mi nombre y saliera a recoger el premio. Bueno, pues llegó el momento y yo todo ufano subo a la tarima a recogerlo y en el instante en que voy a soltar el discurso, ¡apareció la voz mental diciéndome que aún con mil premios seguía sin valer nada! Me puse a reír delante de todos. ¿Cómo era posible que incluso en esas circunstancias la voz no cambiara de disco? Y sin pensármelo dos veces, expliqué a todos exactamente lo que me había pasado, esa voz que desde muy joven me había atormentado, la liberación que viví cuando me di cuenta de que la voz no era yo, y su tozudez para hacerme creer lo que estaba claro que ¡sólo pensaba ella de mí! Si vieras como se rieron todos. Vi con toda claridad que ¡no soy el único ser humano que tiene este tipo de voces en su cabeza!”

No sé si te has dado cuenta de que la relación que tienes “contigo” está basada en esa voz mental que te dice cómo eres y cómo tendrías que ser, que te juzga sin parar -para bien o para mal-, que te premia, que te castiga, que te dice lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer, que te suele etiquetar con cuatro o cinco etiquetas que se van repitiendo sin cesar, “eres tonto”, “eres el mejor”, “mira que eres parado”, “perezoso”, “inútil”, “eres encantadora”, etc.

La relación que se supone que tienes “contigo” es la relación entre esta voz mental y tú.

Y es esa voz mental la que te permite sentirte bien contigo o no. Así de fuerte…

Pero miremos como funciona esta voz mental. ¿Tiene algún propósito? La verdad es que no. Funciona exactamente igual que las maquinas tragadiscos de los años 70, las jukebox, en las que introducías una monedita, apretabas -entonces no se decía “clickar” sino “apretar” :)- una letra y un número y se ponía el disco que querías, siempre el mismo disco, ¿las recuerdas? Pues la voz mental es exactamente así. Cuando eras pequeño, los discos se grabaron según tus experiencias y demás. Y desde entonces, siempre que las circunstancias son, por ejemplo, H-3, sale el disco “Tú no vales nada”. Si las circunstancias son G-9, sale el disco “Otra vez la has fastidiado”. Si son D-6, sale el hit “No hay nadie tan bueno como tú”. Y así.

Cada uno de nosotros tiene su discografía particular. De eso no cabe duda. La Mirada Secreta nos señala que:

La voz mental no eres tú.

Si fueras tú, escogerías siempre discos maravillosos porque está claro que por querer, quieres ser feliz…;

Tú eres antes que la voz mental.

Cuando naciste, no tenías ninguno de esos discos, pero tu ya eras tú. Por lo tanto, esta voz se sobrepone artificialmente a tu identidad;

La voz mental no tiene nada que ver contigo sino con las circunstancias que rodearon tu infancia.

Si hubieras vivido otras circunstancias de pequeño, tendrías otra discografía;

Si observas, te darás cuenta que la voz mental es repetitiva y nunca nueva.

Los discos son siempre los mismos, son realmente discos rallados;

Quien realmente manda eres tú y no la voz mental.

Puedes escoger no escuchar los discos que saltan automáticamente.

Y finalmente,

tu no puedes tener una relación contigo mismo porque no te puedes dividir en dos

por lo tanto todo lo que te dice la máquina no tiene nada que ver contigo.

Date cuenta de que esa voz que te juzga, te acosa, te manda, te esclaviza (es indiferente que sea un buen amo o un tirano) es sólo una máquina automática y atrévete a ser libre.

Eso es lo que te desea la Mirada Secreta, aunque aún no hayan llegado las fiestas.

¡FELIZ AHORA!

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4 pensamientos en “Los discos rallados

  1. ikibcn dice:

    Cómo me ha gustado este post. La Mirada Secreta es la mejor bloggera. Lo digo yo y mi Jukebox del ’72 ;)

  2. aVe dice:

    … y cuando lo ne das al ‘repeat se abre un espacio , una calma interna
    donde se escucha otra Voz como guía y
    donde se ve la luz que soy cual radiante luna llena.
    Es una fiesta recibirte Mirada.

  3. Jordio dice:

    Una passada Mirada! MOltes gràcies per seguir compartint tot això! Una abraçada ben forta i fins aviat!!

  4. Alberto dice:

    cuando desenchufas la jukebox :))
    el silencio permite escuchar la música que eres…
    gracias Mirada

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