La luz de la conciencia

Cuando miramos sin pensamiento alguno, vemos por primera vez. La mirada secreta


 

Se abre el telón. Todo está oscuro. Y en un instante se enciende un foco de luz potente que ilumina en redondez una parte del escenario, justo en el lugar en que se haya erguido el protagonista. Este empieza a recitar un monólogo y todo el público rompe a reír. Se apaga el foco, para volver a encenderse al cabo de pocos segundos, dirigiendo la luz a otra parte del escenario. Esta vez hay una mujer que también se pone a explicar una historia, una historia triste y angustiosa. El público calla con el corazón apretado, lleno de pena y compasión. Mientras, allí donde se erguía el monologuista cómico, personas vestidas de negro están cambiando el decorado. Pero nadie les ve. El foco de luz guía implacablemente la atención del público allí donde se enfoca. Lo que queda fuera del radio del foco de luz, nadie del público lo percibe, no existe para ellos… Finalmente, el mismo foco se amplia, extendiendo su radio de luz hasta iluminar por entero el escenario. Ahora, el público ve a la mujer triste, al hombre cómico, los muebles y otros objetos del decorado, lo ve todo de una sola mirada y comprende la escena en su totalidad.

El foco de luz tiene unas características muy versátiles: se puede dirigir a discreción y se puede estrechar para iluminar un sólo punto, o se puede ampliar hasta iluminar todo.

Nosotros también tenemos un foco de luz y allí donde lo dirigimos crea nuestra realidad vivencial. Lo que queda fuera de nuestro foco de luz, no existe para nosotros. Esta luz es lo que hace que nos demos cuenta de la existencia de aquello que ilumina. Podríamos decir que

esta luz es nuestra conciencia y el foco, nuestra atención.

Cuando miramos a través de nuestra mente, nuestros pensamientos, deseos y creencias estrechan el foco de luz, limitándolo a lo que pensamos sobre lo que vemos. Así que

desde nuestra mente es muy difícil ver las cosas como son porque la idea que tenemos sobre ellas distorsiona la observación.

Cuando miramos desde la mente, la conciencia se hace muy estrecha, dejándo fuera una visión global -como en el escenario de teatro- y aquello que enfocamos desde la mente cobra mucha más relevancia de la que en realidad tiene. El otro día lo hablabamos con algunas personas y vimos como de noche, aún es más evidente: el foco de luz se posa sobre un pensamiento que está pidiendo toda nuestra atención y al verlo desde la mente, se hace enorme a nuestra conciencia, muy muy importante. No hay ninguna distracción de noche que pueda llamar la atención sobre sí por lo que el foco se queda iluminando ese pensamiento, mientras el resto de la realidad se mantiene a oscuras. Y cuando llega la mañana, con la llegada de otros estímulos que reclaman nuestra atención, aquel pensamiento que nos parecía tan importante ya no lo es tanto.

Muchos de nosotros hemos aprendido a mover el foco de luz, la atención, a nuestra discreción. No luchamos contra los pensamientos que nos hacen sufrir, sino que retiramos la luz de ese pensamiento para colocarlo en otro sitio, quizá en un libro, o en la contemplación de las estrellas o incluso en un recuerdo feliz. Y eso es bueno, porque

el sufrimiento causado por los pensamientos es siempre gratuito.

Así andaba el otro día, cambiando la dirección del foco, cuando súbitamente la mirada secreta me mostró dos descubrimientos maravillosos…

El primer descubrimiento me hizo ver que muchas veces observaba las cosas desde otro sitio que no era la mente. Cuando observo la vida desde otro lugar que no es la mente, la conciencia de ello, el “darme cuenta” es espontáneo, fresco, directo, sorprendente. Puedo colocar el foco de luz sobre un objeto que he visto miles de veces, y verlo entonces por primera vez, realmente por primera vez. Porque

cuando miramos sin pensamiento alguno, vemos por primera vez

La mente no nos permite ver de verdad. Lo único que vemos cuando miramos a través del filtro de nuestra mente, es lo que la propia mente espera ver: es una proyección de nuestra idea sobre aquello que estamos observando. Y al estrechar tanto el haz de luz, convierte esa simple proyección en una realidad absoluta, cuando es sólo un puro espejismo, un espejismo que encaja con nuestras viejas creencias. Eso es lo que nos mantiene dormidos, creyendo que lo sabemos todo, cuando la realidad nos muestra que todo es nuevo a cada instante y que no hay nada ni nadie que no esté naciendo y muriendo segundo a segundo…

El segundo descubrimiento de la bella mirada secreta es que no sólo puedo cambiar de lugar el foco de luz y mirar desde más allá de la mente, en el más cristalino silencio, sino que también puedo ampliar el foco de luz, abrirlo más y más y más y más, en una perspectiva cada vez más amplia y totalizadora. Como si pudieramos mirar aquello que nos preocupa o aquello que tanto deseamos o aquello que amamos o lo que no soportamos desde una altura tan elevada como pueda ser la visión del planeta desde un cohete. ¿Te imaginas cómo valoraríamos entonces las cosas? Cambiaría mucho la importancia que le damos a tantas historias nuestras… Cambiaría mucho la importancia que le damos a nuestra propia persona… La luz de la conciencia, sin límites, observando la vida y maravillándose a cada momento. No es ciencia ficción. Todos tenemos un foco de luz, movible y que puede abrirse hasta el infinito…

De descubrimiento en descubrimiento. De pequeño milagro en pequeño milagro. Puro agradecimiento.

¡Feliz Ahora!

 

Anuncios
Etiquetado , , , , , , , , ,

2 pensamientos en “La luz de la conciencia

  1. Alberto dice:

    Cuando observo las cosas desde ese sitio fuera de la mente, tengo la experiencia íntima de no estar separado de lo observado.
    A menudo, en la naturaleza, si miro el paisaje a traves del pensamiento se asemeja a ver una foto o una película.
    Si desnudo el pensamiento, en esa misma observación, soy el paisaje y su repiración, soy su sonido y su luz.

    ‘en cristalino silencio’… gracias Mirada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: