Atisbos de libertad

La libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo.

George Bernard Shaw





El otro día me encontré con un señora de aspecto extraño que lloraba ruidosamente en mitad de la calle.

Las personas que por allí pasaban hacían el ver que no la veían, la ignoraban y cuando la adelantaban, entonces se giraban para observarla sin tapujos. Probablemente actuaban así porque tenían miedo.

A mi me cogió por sorpresa, no tuve tiempo de pensar y por eso, mi conducta fue espontánea: “Buenos días señora. ¿Le pasa algo?”

La mujer me explicó entre hipidos, que había perdido el dinero para el billete de autobús que le llevaría de nuevo a su pueblo. Me explicó muchas cosas, algunas difíciles de creer. Le propuse acompañarla a la policia, pero me aseguró que ya había estado y le habían dicho que no la podían ayudar. Entonces le pregunté si había algo en que yo la pudiera ayudar.

– Necesito 10 euros para el billete de autobús- me dijo y seguidamente me siguió dando argumentos y explicaciones.

Mientras ella hablaba, pude observar como mi reacción aprendida era valorar todos los datos que la señora me iba dando con un único objetivo: ver si me engañaba. Pensaba que esta era mi responsabilidad.

Si veía que el argumento de la señora podía ser cierto, entonces le daría los 10 euros y me iría de allí sintiendo que había realizado la buena acción del día. Pero si decidía que la señora me estaba mintiendo, entonces lógicamente no le daría los 10 euros, -no me iba a dejar estafar-. En este caso también me iría de allí con la satisfacción de la dignidad preservada…

Esta sería la respuesta más habitual en la mayoría de personas. Pero si nos paramos a mirar, veremos muchas cosas. Veremos que el deseo de ayuda que me impele a pararme delante de la señora y preguntarle lo que le pasa, no es más que una colocación egocentrada en la que me voy a erigir como juez y voy a declarar a la persona culpable de mentir o inocente. Y lo voy a hacer según mis impresiones. Sin tener ni idea de si realmente la señora necesita los 10 euros para el autobús, o para cualquier otra cosa. De lo único que voy a responsabilizarme es de salir de este suceso con el “ego bien alto”, habiendo actuado excelentemente en cualquier caso. Un gran juez.

Pero ser responsable no es lo mismo que ser responsable de lo que el otro hace. La palabra “responsabilidad” quiere decir en sus orígenes, “responder bien”. Y nosotros sólo podemos responder bien a lo que está en nuestras manos y no a lo que está en manos del otro.

Y eso fue lo que la mirada secreta me hizo ver, de golpe, inesperadamente -como a ella le gusta-: no era responsabilidad mía el que la señora estuviera mintiendo o no -de hecho solemos funcionar así muy a menudo, responsabilizandonos de lo que hacen los demás-. Lo único que me concernía realmente era ver si yo le quería dar los 10 euros o no se los quería dar, independientemente de lo demás. Esa era mi única responsabilidad. Y al verlo tan claro, la asumí completamente. Decidí sobre lo que estaba en mis manos. Y así lo hice. En ese mismo momento me di cuenta de que

cuando asumo plenamente mi persona (mis actos, mis pensamientos y mis emociones) como la única responsabilidad que tengo, entonces soy libre

Quizás las personas que me encuentre mientan, pero eso no me afecta. Porque yo decido en base a mi mismo, independientemente de lo que hagan los demás.

Sé que muchos de los que leáis esto no lo vais a compartir. Eso sucede porque nos movemos estratégicamente: según el movimiento que haces con tu ficha muevo yo la mía. Como si la vida fuera una partida de ajedrez. Y actuamos así por miedo, por la necesidad que tenemos de ganar -o de no perder-. Nos creemos que vamos a ser más o menos según nuestra situación con respecto al otro. Pero dime, ¿más o menos qué? ¿ganar o perder qué?

Cuando asumo mi única responsabilidad es cuando empiezo a comprender lo que es la libertad…

¡Feliz Ahora!

 

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4 pensamientos en “Atisbos de libertad

  1. dice:

    Si que lo compartimos. Magnifico!!!!

  2. Thaïs dice:

    Quina reflexió més GRAN i a l’hora que petita m’he sentit, en observar amb quina facilitat, ja mentre t’anava llegint, he entrat a formar part d’aquest cos de jutges tant “supermegaguays i sabis”, que devant una situació…tenen tant bona predisposició per exercir aquest paper, sovint distreta i preocupada per prendre la decisió més justa…M’ha arribat al moll de l’os, observar-me!!! Gràcies una vegada més per ajudar-me a redescobrir-me!!!

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