Investigando sobre la mente y la consciencia

wpid-Photo-28082012-0755.jpgPues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. 

 Mc. 4,2

El otro día estábamos investigando sobre lo que es ver y lo que es pensar. Y, aunque intuitivamente sabíamos la enorme diferencia que supone vivir desde el ver y vivir desde el pensar, no acabábamos de ser capaces de explicarlo -sólo la mirada secreta es capaz- Y en un momento dado, una de nosotros, llenita de amor por la Verdad, compartió la siguiente vivencia:

…una noche estaba cenando con una persona muy querida y estaba siendo muy feliz. Pero, en un momento dado, se me cruzó el pensamiento de que la felicidad, por muy grande que sea, a duras penas sobrevive un instante. Y entonces, mi felicidad se esfumó…

Al principio creímos que ella había dejado de ser feliz porque se había dado cuenta de que la felicidad dura un instante y, claro, frente a este panorama, cualquiera no se deprime, ¿verdad?

Bueno. Ese es el estado más habitual del ser humano. Pensamos sobre lo que acontece sin ser conscientes de ello.

Estamos continuamente pensando, pensando sobre lo que aconteció o sobre lo que puede ocurrir, pensando sobre lo que nos pasa, sobre cómo somos o sobre los misterios de la vida. Vivimos pensando. Pero no solo vivimos pensando, sino que vivimos desde nuestros pensamientos.

Y pensar quiere decir interpretar, juzgar, decidir, planificar, e incluso inventar según nuestros conocimientos, condicionamientos psicológicos y creencias. No nos damos cuenta, pero el pensamiento siempre manipula aquello sobre lo que está pensando. Le pone etiquetas, lo cataloga y la persona lo vive según esa manipulación.

Hay diversas escuelas psicológicas, pseudopsicológicas y demás líneas de terapia que se han dado cuenta de ello. Y para tratar de que seamos felices, proponen que las personas entrenemos a nuestra mente a pensar “en positivo”, a tener “pensamientos positivos”. Dejando de lado el juicio que ya supone en si mismo catalogar unos pensamientos de positivos y otros de negativos, es cierto que si hemos de vivir bajo la dictadura de los pensamientos, es preferible que el tirano sea amable…

Pero es que podemos vivir libres. Libres de tiranías. Libres de escuelas que nos digan cómo hemos de vivir. Y sobre todo, podemos vivir libres de nuestros propios pensamientos… y ser felices. De hecho, esta es nuestra verdadera naturaleza. Si no, mira a los niños, mira al niño que fuiste, y lo verás…

Y ¿cómo? se pregunta la mente

Pues, en vez de vivir desde los pensamientos, podría vivir desde lo que veo directamente, sin interpretarlo, ni juzgarlo. De forma neutral. Ser consciente de lo que acontece, sin pensamiento alguno.

Es tu atención consciente, libre de pensamientos, la que puede llegar a ver. La atención consciente es el ojo que ve más allá de lo pensado. En ella siempre hay inmutabilidad. Lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo, el dolor y el placer, la enfermedad y la salud, la vida y la muerte, lo amado y lo rechazado, giran y giran a su alrededor. Se parece al ojo del huracán, siempre inafectado, quieto, silencioso, en paz.

De hecho, cada vez que vivimos plenamente, estamos en este estado de ser conscientes sin pensar. Cada vez que el tiempo parece haber desaparecido, cada vez que nos dejamos llevar por la belleza de una música, de un paisaje, simplemente contemplándolo, somos conscientes y no pensamos. Cada vez que ponemos toda nuestra atención en cualquier tarea, somos conscientes y no estamos pensando.

Eso es lo que le sucedió a la bella persona del corazón enamorado de la Verdad, mientras estuvo plenamente atenta en la cena. Consciente de lo que vivía, de su felicidad, sin pensarla. Y cuando le entró el pensamiento “la felicidad sólo dura un instante”, se fue tras el pensamiento.

Eso lo estábamos viendo todos en la reunión cuando nos lo estaba explicando. Pro entonces entró la mirada secreta y nos hizo ver más todavía, ya que no fue este pensamiento el que le robó su felicidad sino el hecho de habérselo creído, de haber creído que es cierto que “la felicidad sólo dura un instante”.

Ella primero vivió con atención plena …. vivía plenamente la cena y se daba cuenta de su felicidad…. Luego pensó “la felicidad sólo dura un instante”…. y finalmente se creyó ese pensamiento… y dejó de ser feliz. Es un excelente ejemplo de lo que es vivir desde el pensamiento

Para darse cuenta, para vivir desde la atención plena, para ver, hay que salir de la mente, de lo pensado. No hay otro camino.

Cuando la mente dice “esto es muy dificil; yo no puedo conseguir percibir de otra manera, no puedo conseguir verlo. Aunque entiendo lo que dices,no lo consigo ver. Es muy difícil, muy difícil“; o decimos “yo no puedo estar dándome cuenta de todo, eso requeriría un esfuerzo enorme que yo no puedo hacer“; o “toda la vida lo he visto de esta manera y ahora cambiarlo es como muy complicado” es porque creemos que es la mente la que ha de darse cuenta, de que “darse cuenta” es un nueva forma de pensamiento.

Pues bien, lo que nos pasa es que tratamos de ver la inmensidad del horizonte mirando desde dentro de una caja cerrada. Es así de difícil. Vamos, que no es que sea difícil, es que es más bien imposible. La mente no puede darse cuenta, no puede ser testigo nunca. Para ver la inmensidad del horizonte hay que salir de esta caja cerrada.

El ego -la mente psicológica-, precisamente, es esa caja cerrada. En el ego no puede entrar nada ni salir nada. El ego está compuesto de toda una serie de combinaciones de unos datos concretos y no genera jamás nada nuevo. Por eso, cuando tratamos de ver desde el ego, no podemos ver más allá. El ego no tiene la mirada. Solamente es una fábrica de permutaciones, en donde la materia prima es la que es: datos de condicionamientos. Cuando nos parece que hacemos algo totalmente innovador, en realidad lo único que hemos hecho ha sido permutar, combinar. De la misma manera que hemos de salir de la mente, hemos de salir del ego. El ojo no está en el ego. No está en la mente.

La Mirada Secreta me susurra al oído:

Mantente atento, mantente despierto, con la mente en silencio. Haz oídos sordos a la cháchara mental, igual que haces oídos sordos a las conversaciones de otros que no te interesan. Y mira, mira con la mirada del niño, mira con una mirada nueva, libre de juicios, que no busca la utilidad sino la visión clara. Acostúmbrate a vivir desde lo que ves, con esa mirada, y no desde lo que piensas.

Sólo puedo buscar ver con más y más luz. Todo lo demás es consecuencia natural de ver: la acción libre, el desapego, vivir sin deseos, el Amor, la Belleza…

Utiliza la mente como instrumento, pero no la obedezcas

La Mirada secreta surge del silencio de la mente, de la atención consciente y silenciosa. La Mirada secreta es la mirada pura, inocente…

Mirar, estar atento, vigilante. Solo eso.

Sin pensar, juzgar, interpretar, calcular, conceptualizar…

¡Feliz Ahora!

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