Esto no es lo que yo quiero

20121202-213152.jpg ¿Se te ha ocurrido alguna vez que lo que tu llamas tu felicidad es en realidad tu prisión?

Anthony de Mello

Anda la Mirada estos días revolucionando huracanadamente. Entra por los ojos un viento frío, limpio, que deja temblando el cuerpo y henchidos los pulmones. Poco quiere la Mirada que flote en la dulzura de los altos abismos que tanto saborea mi alma. Hoy no. Hoy quiere que mire hacia abajo, hacia la tierra, hacia el barro. Porque

incluso en el interior de lo más feo, se halla escondida la Verdad, la Belleza, el Amor

Vuelve a aparecer ante estos ojos la Felicidad, como el invitado más deseado y más caro de ver en nuestra casa, en nuestro corazón.

¡Hay tanto que ver! La Mirada no quiere que me distraiga. Empecinada, me urge a seguir investigando. Y en su apremio, descubro que lo que intuyo que es la Felicidad es otro nombre a lo que intuyo que es Vivir en plenitud, Ser plenamente, la Verdad, la Belleza, la Paz, la Libertad, la Justicia, el Amor, la Compasión, la Comprensión, y todos los anhelos que el ser humano haya podido sentir en el puro centro de su ser.

La Mirada Secreta quiere que siga mirando y lo hago -hace ya tiempo que me di cuenta de que la Mirada manda en mi y que yo no puedo hacer otra cosa-…

Vale… creemos que la felicidad es algo que tenemos que conseguir. Por lo tanto, la felicidad está en el futuro -o por lo menos, aunque seamos felices hoy, hemos de garantizar también la felicidad futura, ¿verdad?-

Al creer que la felicidad está en el futuro y va a ser el resultado de “algo” -algo que yo tengo que conseguir o que la vida me tiene que dar- no me queda más remedio que “vivir y hacer para conseguir”. Y mientras vivo y hago para conseguir ser feliz, se escurre la vida por entre mis dedos como si de agua se tratara. Porque si vivo y hago para ser feliz mañana, y lo que hago no me hace feliz, ¿dónde queda la felicidad de mi vida, mi vida que es sólo hoy?

No nos damos cuenta que estamos vendiendo nuestra vida a cambio de algo que no podemos conseguir. Porque

la felicidad no se puede conseguir

No es una cosa que se pueda adquirir, a base de esfuerzos, pactos, intercambios… O imponiéndose, exigiendo o mendigando.

Si paramos un momento y observamos en nosotros mismos o a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que no sabemos de nadie que haya conseguido la felicidad “con el sudor de su frente”. Soy consciente que esto que brota de la Mirada es algo que puede remover a algunas mentes. Si es así, me lleno de alegría, porque eso quiere decir que las viejas y enquistadas creencias están empezando a chirriar. Eso es muy bueno porque ¡son precisamente esas creencias las que nos impiden ser felices!

Creer que soy yo quien, con mi buen hacer, voy a conseguir ser feliz es como creer que veo gracias a mi buen hacer, o que oigo gracias a mi buen hacer. Sin embargo, la verdad está muy lejos de esto. ¿Acaso no son muchas las personas que hacen todo lo que toca hacer y no son felices? De hecho, ¿conoces muchas personas que se esfuercen y trabajen duramente para ser felices y lo acaben siendo? Aún mejor ¿conoces muchas personas felices?

La verdad es que, como dice un proverbio chino, cuando nada obstruye el ojo entonces hay visión. Mi ojo no ve gracias a mi buen hacer, sino porque no pongo nada frente a el.

Ser felices es nuestra condición natural. Y ¿cómo lo sé? Pues porque ¡es lo que queda cuando dejamos de hacer algo para serlo!

Para sentir, saborear, vivir la felicidad, lo único que podemos hacer es abrirnos a ella. Abrirnos. Siempre esta aquí. Es aquí y ahora.

No se trata de plantearnos como conseguirla sino de descubrir como abrirnos a ella.

Y para abrirnos, ¿cómo lo hacemos?

Pues vamos a investigar que es lo que nos aleja de la felicidad y quizá así descubramos como abrirnos…

Cuando no soy feliz con lo que estoy haciendo, ¿por qué me pasa esto? Observo mi persona y veo que a veces no soy feliz porque la situación no está yendo como yo quiero. -las cosas van demasiado lento o demasiado rápido; la gente no esta teniendo la actitud adecuada; no tengo suficiente tiempo o espacio o dinero o… –

Otras veces la situación no me está dando los resultados que buscaba -tanto esfuerzo para conseguir tan poco: la injusticia está servida; me he vuelto a equivocar o no valgo para nada o los demás no me valoran o…-

Otras, no me dejan -¿quien? Quien va a ser! ¡los demás!- hacer lo que yo quiero. Por culpa de fulano no soy feliz. Si me dejaran hacer lo que quiero seguro que entonces si que sería feliz!

Otras son los demás los que no están haciendo lo que quiero. Están portándose mal, son incompetentes, maleducados, ignorantes, egoístas, … Son la causa de mi infelicidad.

Y otras veces, la causa de mi infelicidad soy yo. Porque yo tendría que ser capaz de, tendría que saber que, tendría que poder,… Tendría que ser…

Pero lo que más me sorprende es que cuando las cosas son como yo quiero, enseguida quiero otra cosa que todavía no tengo…. Y vuelvo a ser infeliz.

Así que si no soy feliz es porque sea lo que sea no es como yo quiero. Podríamos resumir todas las posibles causas de mi infelicidad en una sola frase: ¡esto no es lo que yo quiero!

Y como no quiero esto sino que quiero otra cosa que no tengo, soy infeliz.

Es igual si tengo mucho. Porque, de entre todo lo que tengo y quiero, siempre hay algo que no lo quiero como está siendo. Por lo tanto, ya tengo garantizada mi infelicidad.

¡Y todavía me creo que la causa de mi infelicidad es lo que no tengo como yo quiero!

Cuando la causa de mi infelicidad es estar deseando otra cosa que LA QUE HAY. Es estar rechazando lo que YA ES.

Así qué me doy cuenta de que lo que me separa de la felicidad es estar rechazando el ahora, estar deseando algo que yo creo que si no tengo, me impedirá ser feliz.

La Mirada Secreta me zarandea y me pone delante, sin sutilezas esta vez, huracanadamente, que desear algo pensando que eso es fundamental para que yo pueda ser feliz, es el obstáculo que me impide ser feliz. Que

el ser humano, cuando no vive nada como un obstáculo a su felicidad, es feliz.

Si dejo de crearme y creerme obstáculos, quizá encuentre la paz. Y a saber qué frutos brotan de ella.

¡FELIZ AHORA!

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3 pensamientos en “Esto no es lo que yo quiero

  1. Alberto dice:

    La Mirada me muestra un camino diáfano,
    un buen camino sin obstáculos,
    creados o creidos, tanto da,
    me suelta: desea lo que tienes y
    quiere lo que esta siendo,
    Abraza tu camino y camina…
    … sigue mirando

  2. ikibcn dice:

    Gracias Marta por este post. Una no puede no sentirse reflejada en él. Lo que dices lo “veo” claro en situaciones del pasado, y afortunadamente (cada vez más) en el presente. Seguiré mirando!

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