Aquí no pasa nada, todo está bien

 “Cuando veas el sueño como sueño, habrás hecho cuanto se precisa hacer”

                                                                                                                       Sri Nisargadatta

Hace un tiempo se transmitía por televisión un anuncio que fomentaba la solidaridad, en el que se veía un niño pequeño contemplando imágenes desgarradoras de sufrimiento frente al televisor. El bebé, conmovido por la escena, se levantaba y ofrecía su chupete a la imagen del televisor que mostraba una niña llorando. Fue un spot publicitario que a muchos de nosotros nos conmovió.

Eso mismo me sucedió un día que fui a ver una película. En una escena concreta en la que se veía un niño llorando, a mi se me rompió el corazón y me puse a llorar también. Y así andaba yo, llorando desconsoladamente frente al sufrimiento del niño de la película, llenita de pena… Y de repente me di cuenta de que, a pesar de la pena tan grande que sentía, ¡seguía comiendo palomitas! ¿Te lo imaginas? Yo llorando con toda la pena y comiendo palomitas como si tal cosa…

Me quede en estado de total perplejidad. No sé si has ido al cine y has comido palomitas mientras veías la película de turno, pero si no es el caso, déjame que te explique que comer palomitas requiere una actitud concreta, una actitud distante, relajada, de “aquí no pasa nada, todo está bien”, una actitud –podríamos decir- de vacaciones, de recreo. No es posible comer palomitas cuando uno se siente mal, está muy preocupado o muy triste. Por lo menos yo no podría.

Pero ahí estaba yo, llorando a lágrima viva y ¡comiendo palomitas!…

En ese estado de perplejidad andaba yo preguntándome como era posible que estuviera comiendo palomitas cuando tenía simultáneamente el corazón lleno de pena. Yo sabía que no podría comer palomitas si estuviera de veras frente a un niño destrozado en llanto. Y también sabía que mi pena en el cine, así como mis lágrimas, eran auténticas. Entonces, ¿por qué sintiendo una pena real, era capaz de mantener una actitud de “aquí no pasa nada, todo está bien”?

Y el estado de perplejidad me trasladó al mundo del silencio mental, que tanto gusta a la Mirada Secreta. Allí la Mirada volvió a rasgar la oscuridad con su rayo esclarecedor…

En el caso del anuncio del bebé, la mente del pequeñín captó la imagen que proyectaba la pantalla y reaccionó emocional  (sintió compasión y necesidad de consolar) y conductualmente (se levantó y fue a ofrecer el chupete a la pantalla del televisor) como si la imagen fuera real. Creía que la niña que lloraba podría coger su chupete y consolarse. No sabía que esas imágenes proyectadas no son reales sino radiaciones captadas por una cámara que luego son convertidas en señales eléctricas para ser descodificadas en imágenes televisivas.

En mi caso, yo sabía que lo que estaba viendo en el cine no era real. Mi mente sabía que aquella escena no era real. Esa era la clave. Mis emociones respondieron automáticamente a la tristeza del niño que se veía en la pantalla, pero aunque mis ojos lloraran lágrimas de verdad, mi mente sabía que lo que estaba viendo no era verdad y eso me permitió seguir comiendo palomitas.

Me di cuenta de que las emociones surgen reactivamente al contenido que se halla en nuestra mente. Si pensamos cosas tristes, nos ponemos tristes. Si nos explican un chiste y nuestra mente lo entiende, nos reímos. Si vemos una película de terror, sentimos miedo. Si pensamos que vamos a fracasar, nos ponemos ansiosos. Y así.

Cada emoción que sentimos es una reacción automática a lo que estamos pensando

Las emociones no son más que eso.

Ahora, cuando estoy emocionalmente alterad@, me pregunto “¿Qué tiene de real o de verdadera la escena que estoy representando en mi mente?

Gracias a la mirada secreta me di cuenta de que

“aquí no pasa nada, todo está bien” cuando soy capaz de discernir entre lo que es verdad y lo que no es verdad, entre lo que es real y lo que no lo es, sea la que sea la emoción que esté aflorando en ese momento.

¿Comprendes la importancia de este descubrimiento?

¡Feliz Ahora!

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2 pensamientos en “Aquí no pasa nada, todo está bien

  1. Jordi dice:

    És fantàstic com pots transmetre aquestes idees que em semblen tant inxeplicables. Molt rebleador, com sempre. Feliz Ahora!

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