La escucha también vé

“Escucha, hijo, y serás sabio”

                                            Prov. 23,19

El otro dia vino a la consulta una dulce persona de ojos azules y anhelos cuidadores. Andabamos investigando lo que era la verdadera escucha. Y descubrimos lo siguiente:

A veces escuchamos pero no prestamos atención.
Este oir sin atender es muy frecuente cuando lo que se nos está diciendo no nos interesa lo más mínimo. Pero no es la única situación en la que no escuchamos de verdad.

Hay otra que es mucho mas preocupante, porque es -además de muy frecuente-, uno de los motivos por los que nos cuesta tanto comprender a los demás, así como sentirnos comprendidos. Es una de las razones por las que la comunicación es, tan a menudo, algo difícil. Es el origen de muchos malentendidos. Y también lo que dificulta el arte de ayudar a los demás

  no escuchamos de verdad porque tenemos la atención puesta en nosotros mismos

Este fué nuestro primer descubrimiento aquel día.

Estamos más pendientes de lo que vamos a decir nosotros, de nuestra interpretación de lo que se nos está diciendo, de nuestra opinión, de la creación de nuevos argumentos que soporten nuestra hipótesis, de nuestros juicios sobre lo que el otro dice, en fín, más pendientes de nosotros mismos que de nada ni nadie; y esas son las consecuencias…

Sin embargo, todos hemos vivido momentos en que sí que nos interesa lo que el otro dice, sí que queremos comprenderle de verdad. Es entonces cuando ponemos toda nuestra atención en la persona que nos está hablando y en sus palabras. Y de forma inesperada, nos dimos cuenta que cuando esto sucede, cuando nos entregamos plenamente a la escucha…

¡¡¡desaparecemos!!!

Ya no hay quien escucha, ni opiniones, ni interpretaciones, ni juicios, ni preocupaciones. Solo queda la escucha, sin el escuchador. Esta es la única puerta que nos pueda conducir a la comprensión, a la empatia, a la comunicación verdadera.

La atención es el foco que ilumina la escena. Imagínate, si esto pasa con la escucha, ¿qué puede suceder cuando la atención se dirige a otro sitio, por ejemplo, hacia uno mismo? Seguiremos investigando…

La Mirada Secreta apareció inesperadamente y nos enseñó a escuchar de verdad.

Como una estrella fugaz, pasó cuando teníamos la atención bien despierta.

Como una estrella fugaz, dejó una estela a su paso que todavía ahora estamos dilucidando.

¡Feliz Ahora!

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4 pensamientos en “La escucha también vé

  1. ines dice:

    no deberíamos tener miedo del miedo… pero ah! que me lo digan a mí!

  2. El miedo… Es la emoción virtual por excelencia :)
    Me lo apunto! Gracias y muy feliz ahora!

  3. Comparto absolutamente la visión. Y añado un motivo más de NO ESCUCHA que dará para otro artículo… el miedo. Miedo a lo que oiré, y a sus consecuencias.

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